15 de abril de 2019

Alberto Castro Girona durante la Guerra Civil. 1936-1939


1936


Debidamente autorizado salió para Valencia el 16 de julio donde le sorprende el estallido de la Guerra Civil. Inicialmente, erróneamente considerado como uno de los responsables del Movimiento, fue detenido y encarcelado en una de las checas de la ciudad del Turia.

De lo que ocurrió después y de cómo consiguió escapar, sabemos por tener la suerte de contar con su propio testimonio, según le narró él mismo a Gutiérrez-Ravé en 1942 para su libro “¿Cómo se liberó usted?”. Es imprescindible su lectura para poder comprender todo lo que se narra a continuación…..
Link al documento AQUI.
También puedes pinchar en la portada de este libro que ves abajo.


https://drive.google.com/file/d/1XMyYIx-OKE-pwRPhIEk0jj1l8jyhGFUd/view?usp=sharing


Afortunadamente, toda su familia pudo protegerse bajo bandera francesa en el Liceo de Madrid, en donde se resguardaron junto a otras personas en circunstancias similares, llegando a ser alrededor de 2.500 los refugiados en Marqués de la Ensenada, 12.

Liceo francés de Madrid


Su calidad de Gran Oficial de la Legión de Honor francesa, a la que apeló, le salvó a él y al resto de sus familiares de una muerte segura.

Es indudable que la concatenación de casualidades fue providencial, desde su detención en Valencia hasta su llegada al Liceo francés, pero por sí misma no hubiera bastado para llegar a esa afortunada parada intermedia. La clave en el desarrollo de los acontecimientos fue poder contar con la amistad y la lealtad de otros en el momento justo y eso no fue fruto de la casualidad; sino de una forma de ser y de actuar a lo largo de los años, que hizo que otras personas estuvieran dispuestas a poner en riesgo sus vidas por salvar la suya.

Y así fue como Pablo Moreno en Valencia y Juan de Dios González Suay en Madrid hicieron posible el milagro.

El primero como policía en la Valencia roja y antiguo soldado en Marruecos que no dudó en arriesgarse al límite exigiendo su liberación y el doctor Juan de Dios, médico y amigo, cómplice necesario para urdir el plan de huida hacia lugar seguro.

La íntima amistad de ambos con la familia Castro Girona perduró a lo largo de sus vidas.

Quien sabe si también fue decisivo su adiestramiento de años en conflictos bélicos y gestiones diplomáticas, pudiendo así esquivar cada pregunta, cada propuesta con acierto, con agilidad de pensamiento, siendo además consciente de que su vida pendía de un fino hilo a cada respuesta que daba.

Sus reflejos salvaron a su hijo Alfredo, capitán de aviación en Cuatro Vientos y detenido desde el 26 de septiembre. Desde el momento que supo que su nombre aparecía en la “lista negra” de personas a detener, no hizo nada por evitarlo pensando en su esposa e hijos y en el peligro que correrían si él trataba de esconderse. Le detuvieron en su domicilio.

Tras muchos días sacado al patio de la cárcel Modelo junto a tantos otros, bajo la amenaza de un fusilamiento inminente, tuvo la fortuna de ser liberado a tiempo para evitar ese fatídico final. Cuando fue llamado y sacado de su celda pensó que había llegado su momento y repartió entre sus compañeros las pocas pertenencias que tenía, su manta y su reloj. Nada le podía hacer pensar que a quien iba a encontrar al final del recorrido no era a la muerte, sino a su padre.


Alfredo Castro-Girona Pozurama


La templanza del general le permitió saber esperar el momento justo para poder escapar de su cautiverio domiciliario, sabiendo que el tiempo pasaba y sus disculpas caducaban, acercándole al precipicio de tener que decidir entre la traición o la vida.

Ninguno de los tres intentos para contar con su favor funcionaron:

Ni liderar la sublevación de tres cabilas en el norte de África con todo el material de guerra y medios humanos que solicitara, ni el mando del Ejército del Norte y la defensa de Bilbao, ni tan siquiera la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, le hicieron dudar un solo instante sobre sus convicciones ni sobre cual era su deber.

Estos son los tres altos mandatarios que intentaron convencer a Castro Girona para que se pusiera al frente de las empresas que él rechazó.


Juan Hernández Saravia, militar.

José Giral, Jefe del Gobierno


Francisco Largo Caballero, Ministro de la Guerra y Presidente del Gobierno


La llegada el 2 de noviembre al Liceo y el reencuentro con su familia daría una pasajera tregua al general, que junto con su hijo Alfredo empezó a planear la forma de llegar a la zona nacional para unirse a su ejército lo antes posible.

Mientras y una vez descubierto el engaño, la radio en Madrid bramaba de fustración ofreciendo día y noche cuantiosas recompensas por el general fugado.

El 12 de noviembre envió una carta a Francisco Franco por valija diplomática para comunicarle su intención de pasarse al bando nacional en cuanto le fuese posible.

1937

Los meses que pasó en el Liceo transcurrieron con la preocupación de un potencial asalto por grupos de milicianos, lo que les supuso establecer guardias constantes aun sabiendo que llegado el momento de poco les servirían. A esta preocupación había que añadir el hambre. Conseguir hacer llegar alimentos al Liceo era cada vez más complicado y lo poco que había debía repartirse en raciones cada vez más escasas.

El trabajo de Antonio Manuel Moral, “Drapeau de France” sobre los refugiados en Madrid bajo bandera francesa en la Guerra Civil española, describe y aporta testimonios reales de lo que era la vida diaria de las personas que fueron acogidas en el Liceo francés de Madrid.
Link a “Drapeau de France”

A pesar de todo la vida continuaba y el general vio nacer allí a su tercer nieto, hijo de Alfredo y María Dolores, que fue llamado Alberto en su honor.

No sería hasta el 12 de marzo cuando el ejército rojo hace oficial la baja del general Castro Girona en sus filas, tras no haber sido capaz de evitar su huida y ser consciente de la nula adhesión a su causa.




Publicado en prensa el 12 de marzo de 1937


En el Liceo permaneció refugiado junto a su familia hasta el 28 de junio que fue trasladado por la Embajada a Alicante, donde permaneció dos días sin poder embarcar, por lo que se dirigió a Valencia y se escondió en su Liceo Francés. Viviría dos intentos fallidos más junto a otros refugiados que procedían de Madrid.

El Consulado Francés estaba informado de que el Gobierno Republicano había puesto precio a su cabeza, por lo que extremó al máximo las precauciones.

El 16 de julio, por intervención directa del capitán de barco francés “Emerethie II”, pudo burlar la vigilancia de la policía y embarcar con parte de su familia. Lo hicieron con pasaportes falsos a nombre de la familia “Lecour”. De nuevo en este capítulo tuvo un papel fundamental Pablo Moreno, quien le salvara en primera instancia de la checa en Valencia, volvió en su auxilio.


El día 18 llegó a Marsella, el día 20 a Irún y el 23 ya estaba en Burgos, donde se le instruyó la oportuna información gubernativa con el número 938 en la que figuraba la carta del 12 de noviembre de 1936 dirigida a Franco. Su caso se resolvió favorablemente el 27 de julio y el 28 salió para Salamanca para presentarse ante Franco.

Su hijo Alfredo no pudo embarcarse en Valencia hasta el 20 de octubre y las dificultades que atravesó hasta llegar al barco que tenía que llevarle a lugar seguro no terminaron una vez allí. Al no tener dinero para pagar el pasaje, la tripulación le ordenó abandonar el barco con lo que su perdición era segura. Mientras él se resistía y discutía con el capitán, una familia madrileña que escuchó lo que sucedía intercedió por él y pagó su pasaje salvándole la vida.

Mientras las horas pasaban y esperaba el momento de zarpar, ocurrió un hecho que él y el resto de la familia recordaría hasta hoy:

Decidió el hijo mayor del general, bajar al muelle a estirar las piernas y fumar un cigarrillo pensando que no había riesgo alguno, cuando aparecieron dos milicianos que al verle fumando le pidieron fuego. Alfredo, que en ese momento vestía un mono de trabajo azul y llevaba en el bolsillo junto al mechero varios rosarios, consiguió mantener la calma y aparentar normalidad. La pareja de milicianos se marchó y todo parecía transcurrir sin problemas hasta que se miraron el uno al otro y acto seguido le gritaron: “¡Camarada! ¡Que no te hemos pedido la documentación! “

En ese momento la fortuna volvió a salir a su encuentro y por su lado pasó una señora con sus maletas caminando en dirección a la pasarela del barco, maletas que instintivamente él cogió y sin que la mujer pudiera evitarlo, llegaron rápidamente hasta el interior del “Emerethie II”, dejando el peligro atrás, otra vez.

Alfredo Castro-Girona Pozurama llegó a San Sebastián el 24 de octubre. Fue destinado al arsenal de El Ferrol y el 2 de noviembre, fue destinado a Salamanca a la oficina de Servicios del Estado Mayor del Aire, y en marzo de 1938 fue profesor especialista de aviación militar.

Poco sabemos de las vicisitudes de su otro hijo Alberto, salvo que en noviembre era director del Hospital Militar de Tudela (Navarra), como médico civil militarizado, y cuando se cerró este hospital, pasó como teniente médico al Hospital de Pamplona hasta su desmilitarización el 5 de octubre de 1939. Por lo tanto pasó el resto de la guerra prácticamente al lado de su padre.

Agosto-septiembre

El 2 de agosto por telegrama del Cuartel General del Generalísimo, se dispone que el teniente general Alberto Castro Girona pase la revista de comisario de este mes como disponible en la VII Revisión Orgánica, trasladándose a Burgos el 16 de septiembre. El 24 de septiembre por orden reservada del Generalísimo, se le nombra Inspector General de la organización defensiva de la frontera pirenaica desde el cabo de Higuer (Fuenterrabía) hasta Canfranc (Huesca), quedando subordinado a este organismo los Cuerpos de Ejército 5º y 6º para todo lo relacionado con la organización militar en la zona fronteriza. El 28 se le dan las instrucciones para la defensa contra las filtraciones transfronterizas y evitar las fugas de republicanos a Francia.


Diario La Marina 16.10.1937

Diario de la Marina 15 de octubre de 1937



Sello personal de Castro Girona como Inspector General de la Frontera Norte


Nombramiento original de Castro Girona como Inspector General de la frontera norte

Octubre-noviembre-diciembre

El día 5 de octubre se le asignó personal y llegó a Pamplona al día siguiente donde instaló las oficinas de la nueva inspección. Los días 8, 9 y 10 reconoció la frontera pirenaica que dividió en dos sectores y visitó regularmente.

El 2 de noviembre asistió a la jura de bandera de los oficiales provisionales de Infantería de la Academia de Pamplona, acto presidido por Franco. El día 13 y 17 visitó vera y Lerún en el primer sector.

El 2 de diciembre asistió en Burgos a la jura de los consejeros de la F.E.T y de las J.O.N.S, y siguió su función hasta final de año.

1938

Enero-febrero-marzo

Siguió al frente de la Inspección General de la organización defensiva de la frontera pirenaica con sede en Pamplona.

Ultimadas las labores en el primer sector, el 5 de enero pidió permiso para pasar al segundo. El día 13 inspeccionó Lumbier, Navascués, Ochogavía y valle de Insaustu. A primeros de marzo dio por concluidos los trabajos del segundo sector, a falta únicamente de la labor de mecanógrafos y delineantes.

El 5 de marzo salió para Burgos para dar entrega de los trabajos ultimados al generalísimo. Allí recibió la orden de prolongar los estudios al valle de Canfranc y se divide su sector fronterizo en tres partes desde cabo de Higuer (Fuenterrabía) hasta el pico de Vignemale/Viñamala (Huesca), y redistribuyó los batallones encargados de su vigilancia, cuatro en el primer sector, dos en el segundo y tres en el tercero, más uno de reserva en Pamplona y otros en Jaca que atienden además a los servicios de plaza. El 12 de marzo salió para jaca para conferenciar con el general jefe del Cuerpo de Ejército de Navarra y visitó la primera línea de frente.

Abril

El 18 de abril inspeccionó en Burguete al batallón nº 332 y reconoció las inmediaciones de Valcarlos/Luzaide y la aduana en el puente internacional. El 20 de abril inspeccionó los batallones 331 y 334 en Pamplona y Elizondo. Recorrió las inmediaciones de Dancharinea, Zugarramurdi y Errazu. El 21 de abril visitó el batallón 327 de vera. El 24 a la compañía de Milicia Nacional de Ochagavía (Navarra) y el batallón 330 de Isaba (Navarra).

Mayo-junio-julio

El 21 de mayo reconoció el valle de Ansó y Zurita (Huesca). El 22 de mayo a las 20:00 horas, 795 presos del fuerte de San Cristóbal de Pamplona lograron fugarse. Esa misma noche dio las órdenes oportunas a las dos líneas de vigilancia hasta la frontera en Lauz, Olaque, Ostiz, Oricáin, Soraucen, Zubiri, Berrioplano. El día 23 y 24 salió al campo para presenciar los trabajos de vigilancia que se tradujeron en la captura de 550 fugados, de los que 50 resultaron muertos al hacer frente a las fuerzas con los mismos fusiles que habían arrebatado a sus vigilantes. Otro grupo se refugió en las montañas inmediatas al norte de Pamplona y fueron capturados. El día 18 de junio el balance fue de 585 capturados vivos, 186 muertos identificados, 22 sin identificar y 2 fugados a Francia.



Fuerte de San Cristóbal (Pamplona)


El 25 de mayo reconoció, a veces a caballo, la Selva de Oza, Aragüés. El 31 volvió a recorrer a caballo Aragüés (Huesca) y aledaños para establecer los puntos de defensa de este tercer sector. A su vuelta a Pamplona para terminar estos trabajos de gabinete a finales de julio, coincidió con la ofensiva de Aragón, recibió órdenes de continuar los trabajos hasta el valle del Ésera y puerto de Benasque en un nuevo cuarto sector.

Agosto-septiembre-octubre-noviembre-diciembre

El día 16 de agosto salió de Pamplona hacia este cuarto sector y desde Jaca pasó a Somport, reconociendo a caballo Candanchú, La Rinconada y fortín de Sagueta. Allí visitó los emplazamientos estudiados del fuerte del Coll de Ladrones y otros a caballo. Ese día regresó a Jaca para pernoctar. Al día siguiente y a caballo visitó el collado de la Rosa, Castiello de Jaca y Array. El 18 está en Fuerte del Rapitán (norte de Jaca), Biescas, la Estación y Puente de Sabiñánigo. El 19 salió de Jaca para Sallent de Gállego hasta la frontera. Pasó a pie y a caballo a Portalet, Canal Roya, Lanuza y Escarrilla y pernoctó en el Balneario de Panticosa. El día siguiente estuvo en Biescas, Fuerte de Santa Elena, Yésero y Broto. El 21 salió para Pamplona.


Coll de Ladrones en Canfranc, Valle del Aragón (Huesca)

Fuerte del Rapitán cercano a Jaca (Huesca)

Fuerte de Santa Elena cercano a Biescas, Valle de tena (Huesca)


El 21 de septiembre fue llamado a Burgos por el vicepresidente y ministro de Exteriores Francisco Gómez-Jordana Sousa y fue recibido el 30 de septiembre. En esa entrevista le puso al día de la gravedad de la situación internacional y la necesidad de extremar la vigilancia en la frontera con Francia. Castro Girona le informó de los elementos de que disponía en su Inspección y la necesidad de tener jurisdicción propia en caso de necesidad.

Salió de la reunión con el ministro inmediatamente para Pamplona para “recoger datos más completos de los elementos que pudieran existir en toda la zona fronteriza”, de los que dio cuenta el 3 de octubre al propio generalísimo y ministro de exteriores en persona. El motivo de la alarma internacional fueron las negociaciones previas al acuerdo que se firmó la noche del 30 de septiembre de 1930 en la conferencia de Munich, con objeto de solucionar el conflicto de los Sudetes, que estuvo a punto de adelantar la II Guerra Mundial, y que potencialmente podía involucrar a la España que estaba en guerra civil. Despejada en pocas horas la alarma internacional, volvió a recibir órdenes sobre la continuación de los trabajos defensivos, así como de extremar las labores de vigilancia.


1939

Comenzó el año concluyendo los trabajos defensivos, sobre el terreno y de gabinete, relativos al cuarto sector, cuyos estudios entregó en Burgos el 30 de mayo de 1939 al Estado Mayor del generalísimo, y desde ese día su función se limitó a labores de vigilancia de la frontera. El 21 de julio Franco de forma reservada le comunica la designación de tres comisiones para la vigilancia de la frontera en sus tres sectores occidental, central y oriental. El 4 de julio un R.D. dispone que las fuerzas designadas para inspección pasen a depender de sus respectivas Regiones Militares, por lo que el 8 de agosto se disolvió la Inspección de la organización defensiva de la Frontera Pirenaica, y se dispuso que la documentación pasase a las respectivas Regiones Militares.

El 4 de septiembre dio a Franco los últimos informes sobre la misión que le había encomendado y recibió permiso para trasladarse a Madrid en situación de disponible.

1940

Por un escrito de 23 de enero el ministro de exteriores, Juan Luis Beigbeder Atienza, le nombra presidente de una misión económica española a Japón invitada por ese gobierno para estudiar sus condiciones industriales y comerciales y estrechar las buenas relaciones que mantiene con España. El día 6 de febrero recibió instrucciones directas de Franco relativas a su embajada, y también por escrito por parte del ministro. El 8 de febrero se informa por escrito al ministro del Ejército que Castro Girona sería condecorado con la cruz al Mérito de la Orden del Águila Alemana con estrellas y espadas, firmada en Berlín el 15 de julio de 1939, y entregada por el embajador alemán en España, Eberhard von Stohrer.

Durante la Guerra Civil fueron varios los autillanos que fueron a pedir protección y su favor al teniente general cuando estaba en Pamplona. Uno de ellos contaba que cierto día se presentó en el despacho de Castro Girona en Pamplona junto a un amigo suyo, que pudo ser natural de Frechilla, a pedirle un puesto cómodo. El teniente general Castro Girona cambió de tono de voz y les dijo: “-¿Es que acaso no queréis dar la vida por España?-, a lo que ellos avergonzados se cuadraron y respondieron al unísono: “-No, no…”.

A pesar del “incidente”, prestó cómodamente servicio en Gamonal (Burgos) a las órdenes de un general italiano durante el resto de la guerra.

El autillano, pariente lejano de Castro Girona, se atrevió a preguntarle de forma ingenua que cómo era que con su valía militar estuviese desempeñando su función tan lejos del frente, a lo que el teniente general le respondió encogiéndose de hombros: “-Ya ves…, aquí me tienen...-“.




Para leer más artículos sobre este personaje, verás abajo a la derecha que pone en letra pequeña: “entradas antiguas”. Pincha ahí, o en la pestaña especial dedicada a Castro-Girona.



Por Inmaculada Hernández Castro-Girona



14 de abril de 2019

AutiFlash: Ceilia Castro, oro en el Abierto de España de taekwondo




La taekwondista de origen autillano Cecilia Castro, se impuso en la final a la mejicana María Espinoza, por 11-4 en el Abierto de España de taekwondo.

Cecilia, sumó puntos para el ranking mundial y olímpico.


¡¡ Enhorabuena Cecilia !!

8 de abril de 2019

AutiFlash: Sergio Fernández Estébanez, otro campeón de origen Autillano



Sergio Fernández Estébanez se ha proclamado Campeón de Palencia de karate en la categoría de 5 a 7 años. 
Estudia en el colegio Tello Téllez, de Palencia. 
Su padre es Fernando Fernández Rodríguez de Autillo de Campos y su madre, Monika Estébanez de Palencia. 

¡¡ Sigue así Sergio, vas a llegar muy lejos...!!


Ver también Cecilia Castro, campeona de taekwondo de origen autillano.

AutiFlash: Ibáñez pone en valor la aportación de los pequeños municipios a la historia de España


«Es necesario que la gente sepa los hechos históricos que en ellos se produjeron», destaca el presidente de las Cortes, Angel Ibañez.


El presidente de las Cortes y de la Fundación Villalar-Castilla y León, Ángel Ibáñez, firma un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Autillo de Campos para favorecer, respaldar y patrocinar los actos culturales y artísticos que se celebrarán con motivo de la conmemoración de la “Proclamación de Fernando III El Santo como Rey de Castilla”.


En la localidad palentina de Autillo de Campos Fernando III, impulsor de la unión de los reinos de Castilla y de León, y conocido como El Santo, fue proclamado rey de Castilla en el año 1217. Un hecho histórico de gran relevancia que para la mayor parte de los ciudadanos, y especialmente de esta tierra, es desconocido.

«Los castellanos y leoneses tiene que saber lo que han contribuido los pequeños municipios de nuestra Comunidad a la historia de España y sentirse orgullosos de ello», destaca el presidente de las Cortes, Ángel Ibáñez, quien recuerda que acrecentar el sentimiento de pertenencia a esta Comunidad y que los ciudadanos presuman de ella, son los objetivos esenciales de la Fundación Villalar, que también preside como segunda autoridad de Castilla y León.

Así se expresaba Ibáñez, ayer en Autillo de Campos, donde firmaba un convenio de colaboración con su alcalde, Ángel Castro, para llevar a cabo actos de conmemoración de esta efeméride. Allí, también ponía en valor la figura de los alcaldes y su esfuerzo para acercar al resto de Castilla y León hitos importantes como este de Autillo de Campos, «para que todos nos sintamos orgullosos de su historia».

Imagen internacional

El acuerdo pretende también reforzar la imagen de Castilla y León a nivel nacional e internacional como un referente de actividad cultural, desarrollando programas culturales y artísticos, especialmente en el medio rural, que posibiliten a los castellano y leoneses disfrutar de ellas.

Asimismo, el presidente del Legislativo autonómico, acompañado en este acto de la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, y del delegado de la Junta en esta provincia, Luis Domingo González, se mostraba partidario de que las Cortes no se queden en Valladolid y salgan al resto del territorio «para poner en valor toda la riqueza que tenemos» .

«Es importante que sepamos que Castilla y León no solo la conforman las nueve capitales de provincia -continuaba- sino también todos los pequeños pueblos que han aportado un grano de arena a su historia y León y es importante darlo a conocer».

Autillo de Campos no se olvida de Fernando III

El próximo 15 de junio es una fecha grabada a fuego en la localidad palentina de Autillo de Campos, que quiere recordar como se merece la proclamación de Fernando III El Santo como rey de Castilla hace 802 años en esta Villa. Para ello ha organizado una serie de eventos de naturaleza cultural y artística aún por concretar. Aunque entre ellos, habrá un concierto de música tradicional castellana que supondrá el colofón.





5 de abril de 2019

Alberto Castro Girona durante la II República (1931-1936)




Durante los años correspondientes a la II República, no hay en la hoja de servicios del teniente general ni una sola anotación. Aparece siempre en situación de disponible forzoso en la primera división orgánica con residencia en Madrid. Todo indica que los deseos de reforma militar de Azaña no jugaron nunca a su favor. Azaña consiguió reducir el número de generales de 190 a 90 al año de instaurarse la República. Por el contrario indultó y puso en activo a aquellos generales que conspiraron contra Primo de Rivera o a favor de la instauración de la República, como fue el caso de Aguilera, Goded, Queipo de Llano, Ramón Franco y López Ochoa. Todos ellos fueron rehabilitados y recompensados por Azaña. Sin embargo, Castro Girona se quedó en una especie de limbo, pues no solicitó el pase remunerado a la reserva (como hicieran Gómez-Jordana Sousa o Vigón), pero tampoco los diferentes gobiernos de la República le confiaron un puesto acorde a su valía personal y su graduación. Manuel Azaña, Rafael Sánchez Guerra, Niceto Alcalá Zamora y seguramente Alejandro Lerroux, no le perdonaron que no se sumase a la intentona de Valencia de 1929. Todos ellos le pasaron factura durante los siguientes años. Esa es la única explicación que encontramos a su ostracismo militar durante estos años de la República.
Manuel Azaña, ministro de la Guerra (1931-1933), en buena parte responsable del apartamiento intencionado de Castro Girona de la vida militar activa durante la II República
1931
Según la Correspondencia Militar publicada el 24 de enero, un grupo de generales felicitó al rey por su onomástica, entre ellos figuró Alberto Castro Girona que firmó en un álbum.
El 12 de febrero El Heraldo de Madrid (p. 12) y El Sol (p. 3) publica una carta de Castro Girona donde desmiente informaciones o rumores sobre su supuesto compromiso previo con Sánchez Guerra para dar el golpe de Valencia de enero del año anterior.
El 21 de marzo de 1931 La Época publica en portada que el jefe de Gobierno, el almirante Juan Bautista Aznar Cabañas, había recibido a Castro Girona en su despacho, pero nada se dijo del contenido de la conversación. Es de suponer que sería relativo a su rehabilitación o para recabar su opinión sobre un futuro cambio en el sistema de gobierno.
Tras la proclamación de la República El Heraldo de Madrid publicó que Manuel Azaña, nuevo ministro de la Guerra, recibió a Castro Girona, José Fernández de Villa-Abrille y Ricardo Burguete y Lana.
Según el diario La Voz, publicado el 16 de abril Alcalá Zamora recibió al general Barrera, Luque, Castro Girona, Burguete, Sanjurjo, Marzo, Ovilo y al almirante Aznar. El 19 de ese mes de abril, según el diario El Sol, Castro Girona fue recibido por el ministro de Estado, Alejandro Lerroux. Según el diario La Voz, Alcalá Zamora recibió en su despacho el 8 de mayo de ese año al capitán general de Cataluña, al alcalde de Barcelona y a Castro Girona.
Según el diario Ahora, el 11 de julio de 1931 (p. 4), el gobierno le concede la vuelta a la situación de activo y deja de estar en la primera reserva. Ese día Azaña recoge en sus Diarios que Castro Girona vino a darle las gracias y anotó que se ofreció para el cargo de inspector general. En cualquier caso, Azaña no tuvo en consideración esta propuesta del teniente general.
Alberto Castro Girona elogia el libro de Francisco Hernández Mir, “La Dictadura ante la Historia, un crimen de lesa patria (1930)” en el diario La Libertad el 12 de julio p.8.

Este artículo es muy clarificador de la opinión política que tenía Castro Girona en el periodo constituyente de la II República, y se manifiesta claramente contrario a la dictadura de Primo de Rivera, a la vez que critica sus errores militares, como la orden de retirada de Xauen en 1924 y el difícil desembarco de Alhucemas. También elogia la figura del ministro liberal Luis Silvela Casado (1965-1928) como primer Alto Comisario civil de Marruecos. El libro de Hernández Mir afirmaba que Castro Girona, Cabanellas, Queipo de Llano y Riquelme fueron víctimas, entre otros, de la dictadura. Si quieres leer este artículo sobre  Castro Girona pincha aquí.

El 14 de julio el Heraldo de Madrid (p. 2) publicó que Castro Girona y Lacerda visitaron de nuevo a Lerroux y Azaña. Ese mismo día La Libertad publicó (p. 2) que Azaña suprimió la escala de reserva retribuida y que Castro Girona fue reingresado en virtud de la última amnistía. También ese día 14 La Voz publicó que la vista de Castro Girona a Azaña fue para solicitarle su asimilación militar. El 3 de agosto el Crisol publicó que Castro Girona fue de nuevo recibido por Alcalá Zamora. En el diario de Azaña recoge el día 26 de agosto que había comido en el Savoy con Alcalá Zamora, con el alto comisario Luciano López Ferrer y el ministro de Marina Santiago Casares Quiroga. En la conversación coloquial e informal, el presidente Alcalá Zamora se manifestó en contra de los acuerdos a los que años atrás habían llegado Castro Girona y Cerdeira con El Raisuni, seguramente porque les parecería excesivos. Aún así, al año siguiente se recibió en Madrid al hijo de Raisuni con todos los honores que recogió la prensa. Sin duda Alcalá Zamora también tenía hacia Castro Girona algún tipo de resentimiento personal cuando aquel fue fugaz ministro del Ejército a finales de 1922 y primera mitad de 1923.  De nuevo lo volvió a recibir junto a otros generales según La Época el 24 de diciembre de 1931 (p. 2).



Niceto Alcalá Zamora, presidente de la II República (1931-1936)

1932

Comenzó el año con una serie de réplicas y contrarréplicas referente a su actuación en los sucesos de Valencia de 1929. Castro Girona jamás admitió su implicación en la intentona y no perdió ocasión de de defenderse ante la opinión pública cada vez que se le cuestionaba su honorabilidad. Es ese contexto se publicaron una serie de notas cruzadas en Mundo Gráfico el 12 y el 19 de enero (p. 8, 9 y 10 y 37 respectivamente). El 23 de enero se publicó otra contrarréplica de Castro Girona en Mundo Gráfico, contestada por Rafael Sánchez Guerra el día 24 (p. 36) y respondida por Castro Girona el 2 de marzo de 1932 (p. 37). Mundo Gráfico dio por suficientemente explicadas ambas posturas, y dio por terminadas las publicaciones de cartas al director provenientes de ambas partes.

El día 19 de enero La Voz publica que el hijo del Raisuni visitó España y tuvo palabras de elogio, agradecimiento y cariño para Castro Girona, quien lo liberó de su cautiverio por parte de Abd el Krim en 1926. Para leer el artículo pincha aquí.

Visita del hijo de Raisuni a España

El día 25 de febrero, se publicó en Luz que el gobierno proyectaba pasar a la reserva a los tenientes generales Pío López Pozas, Castro Girona y José Cavalcanti, más otros generales como López Ochoa, Berenguer, Millán Astray y Mola entre otros, ya que llavaban más de seis meses en situación de disponibles, por lo que pasarían a la reserva.

El 30 de septiembre el B.O. de la Dirección General Aeronáutica Civil (octubre p. 17) publicó la admisión del hijo mayor de Castro Girona, Alfredo, para un curso de dos años como alumno opositor para el curso de ingenieros aeronáuticos.

Este año de 1932 también trajo alguna noticia feliz al teniente general. La prensa publicó la boda del primogénito de Castro Girona, Alfredo Castro-Girona Pozurama, con María Dolores Campos Cortés.




A finales de año la prensa publicó el nacimiento de su primer nieto, Alfredo Castro-Girona Campos.




1933

Según se publicó, en la escala del ejército ese año, había tres tenientes generales (entre ellos Castro Girona), unos 21 generales de división y más de 40 de brigada. El 29 de marzo Luz (p. 11) publicó que se le reconoció a Castro Girona la efectividad del empleo como teniente general desde el 1 de octubre de 1927, en vez del 9 de noviembre de 1928.

El 1 de agosto se le concede a Alfredo Castro-Girona el título de especialista en aeromotores. El 25 de octubre la Libertad publicó que se admitió a su segundo hijo, Alberto, como alumno aspirante a la Escuela Nacional de Sanidad.

El 22 de diciembre La Libertad (p. 5) publicó que Castro Girona había visitado en su despacho al nuevo y fugaz ministro de la Guerra, Diego Martínez Barrio, del partido Radical de Lerroux.

1934

La Nación publicó el 27 de enero (p. 3) que Castro Girona visitó al nuevo ministro de la Guerra, Diego Hidalgo y Durán, también del partido Radical. 

El Heraldo de Madrid publicó el 30 de abril de este año (p. 10) que millares de personas habían pasado a rendir homenaje a los retratos de los fusilados en Jaca del 14 de diciembre de 1930, los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, considerados mártires de la II República Entre esos miles estuvo Castro Girona que estuvo junto a las hijas de Indalecio prieto.

La Revista de Estudios Militares del año 1934 (p. 523) publicó que Castro Girona había prologado el libro “El Problema Militar en España”, escrito por el general de brigada en segunda reserva, Cándido Pardo González, presidente de la Comisión Histórica de las Campañas de Marruecos. El prólogo lleva la lleva la fecha del 27 de febrero de 1934.


https://drive.google.com/file/d/1XgqtX4ogKbzyQuY0Po4GBtNWBGtUqsy6/view?usp=sharing

Si quieres leer íntegro este extenso prólogo del teniente general Alberto Castro Girona pincha aquí, o arriba sobre la portada del libro.

El 21 de agosto de 1934, según La Nación, Castro Girona escribió un artículo en la revista uruguaya Nuestra Raza, referente a lo que España debía realizar para la internacionalización de la raza hispana.
Según el B.O.D.G.A., su hijo Alfredo Castro-Girona Pozurama fue destinado a la Escuela Aeronáutica Naval de Barcelona. El destino fue firmado por Lerroux el 19 de octubre de 1934.

El Diario La Libertad el 23 de noviembre de 1934 (p. 6) publicó que se había constituido en Madrid la Asociación de Amigos de Bolívar, y que una comisión fue a visitar por este motivo al embajador de Venezuela en España, entre los que figuraba Castro Girona como tesorero. Dicha asociación tuvo su sede en la calle Olivos nº 2 de Madrid. Ilustres miembros de esta asociación fueron Gregorio Marañón, Concha Espina, la chilena Gabriela Mistral, los hermanos Álvarez Quintero, el premio Nobel Jacinto Benavente y el venezolano Rómulo Gallegos. Esta nómina de intelectuales de altísimo nivel nos relaciona a Castro Girona con lo más granado de las letras hispanas durante su forzado retiro militar durante la II República. Para leer el artículo de ABC del día 20 de diciembre y un extracto de los estatutos de dicha asociación, imprescindible pinchar aquí.

Ese mismo día 23 de noviembre La Nación publicó (p. 16) que Castro Girona fue recibido por Lerroux junto a otros generales.
1935

El 25 de enero la revista La Tierra de Madrid (p. 4) publicó que se había constituido una comisión para la celebración del VIII centenario de Maimónides, y Castro Girona aparece como miembro de la junta. Ese mismo día la junta directiva de los Amigos de Bolívar fue recibida por el Presidente Alcalá Zamora, según el diario La Voz (p. 2).

La Nación publicó el 5 de abril de 1935 (p. 4) que el nuevo ministro de la Guerra, el general Carlos Masquelet Lacaci, recibió  a los generales y jefes de sección del Estado Mayor Central, entre ellos a Castro Girona. En su discurso dijo que su intención era imponer disciplina en el Ejército.

El 24 de abril la nación (p. 10) publicó que Melquíades Álvarez fue elegido presidente de la asociación los amigos de Bolívar y que Castro continuaba como miembro de la junta directiva.
La Lectura Dominical publicó el 4 de mayo (p. 10) el fallecimiento en León de la hermanastra de Castro Girona, Ana López Girona, el pasado 28 de abril. Ana había sido profesora de la Escuela Normal de Magisterio en León, casada con Ismael Norzagaray Vivas, catedrático de Ciencias Naturales en el Instituto de León.

El Siglo Futuro publicó el 8 de mayo de 1935 que Gil Robles, nuevo ministro del Ejército, recibió a varios generales y entre ellos a Castro Girona.
Entrega de diplomas a capitanes de Estado Mayor el 24 de junio de 1935. Castro Girona aparece justo detrás de Franco a la izquierda en la fotografía. La escena se sitúa bajo el león de la Escuela Superior de Guerra. A la derecha de Franco en la foto está Gil Robles. También se distingue a Fanjul, Cabanellas, Goded, Millán Astray  y Monasterio entre otros 

El 7 de julio Castro Girona publicó un extenso artículo en España y Marruecos (nº 3, p. 11) sobre la política que debe llevar España en África. En este artículo Castro Girona nos sorprende con su apoyo a la construcción de un túnel submarino que comunique España y Marruecos según el proyecto del coronel de Artillería Pedro Juvenois Labernade; o mediante un puente que había diseñado Juan José Larrucea. Para leerlo pincha aquí

En Mundo Gráfico el 18 de septiembre (p. 2) se publicó la breve opinión de Castro Girona sobre la invasión italiana de Abisinia.

El 16 de noviembre La Voz (p. 3) publica que Castro Girona estuvo presente en la fiesta conmemorativa de la independencia de Filipinas.

El día 19 de diciembre, según La Época (p. 1), el nuevo ministro de la Guerra, Nicolás Molero Lobo, recibió en audiencia a Castro Girona y a otros generales.

1936

El 18 de abril de 1936 Ahora publicó un interesante reportaje gráfico sobre la demolición de las Prisiones Militares de Madrid, donde estuvo encerrado Prim, el comandante Franco, Sanjurjo, Berenguer, el asesino de Carlos Castro Girona (Alfonso Barrera Campos) y el propio Alberto Castro Girona entre otros. En las fotos se ve las duras condiciones que el teniente general tuvo que soportar durante su cautiverio en 1929. Si quieres leerlo pincha aquí.

El 15 de mayo de 1936 fue de las últimas veces que la prensa nombró a Castro Girona, y fue en el diario Ahora (p. 4) con motivo del nombramiento del nuevo subsecretario de Guerra. En el acto estuvo presente el ministro Casares Quiroga.

El 5 de julio el diario Ahora (p. 7) publicó que Castro Girona y otros miembros de la asociación hispano-filipina a la que pertenecía, propusieron agasajar a los aviadores protagonistas del raid aéreo Madrid-Manila de 18.000 kilómetros. El 11 de julio el diario La Voz publicó a toda plana la llegada de los integrantes del raid a Madrid, donde entre otras personalidades les esperaba el teniente general Castro Girona.

Para leer más artículos sobre este personaje, verás abajo a la derecha que pone en letra pequeña: “entradas antiguas”. Pincha ahí, o en la pestaña especial dedicada a Castro-Girona.

Por Marcial de Castro Sánchez