15 de junio de 2020

AutiFlash: Los árboles que han crecido en el cauce del río Valdeginate






Desde hace pocos años vengo observando el crecimiento de dos arbustos de porte arbóreo en el cauce del río, a pocos metros de nuestro puente sobre el río Valdeginate. Crecen de forma espectacular año tras año. Incluso pregunté a dos lugareños que descansaban en el nuevo parque junto a la ermita del Cristo del Humilladero, el nombre que le daban en la zona a este tipo de arbusto. Uno me dijo que sauce y otro que mimbrajo, pero ninguno de los dos parecía muy convencido sobre su nombre real. En tierra de Campos nunca hemos sido mucho de árboles y de ponerles nombres.

Llámense como se llamen, sean de la especie que sea, los desdichados tendrán los años contados. La seguridad y la limpieza del río exigirán su tala más temprano que tarde. Si publicamos aquí sus fotos es para dejar recuerdo futuro de esta imagen que no perdurará mucho en nuestras retinas, más sí en este blog para recuerdo de todos.




Fotos gentileza de Irene Santos Castro

Nota: Si hubiera alguien entre nuestros lectores con conocimientos taxonómicos, le agradeceríamos que nos diga el nombre de esta especie y así poder redondear el artículo, que de otra forma quedaría como que le falta algo.



Por Marcial de Castro Sánchez.


12 de junio de 2020

AutiFlash: Escenificación Proclamación de Fernando III como Rey de Castilla año 2020


Ante la imposibilidad este año del Covid-19 de conmemorar la proclamación de Fernando III como Rey de Castilla, hecho que aconteció en Autillo de Campos en el año 1217, el grupo de teatro aficionado de Villamuriel ha hecho en vídeo una muy digna escenificación de lo acontecido. El rodaje se realizó de forma íntegra en el interior y exterior de la iglesia parroquial de Santa Eufemia, y a las puertas de la ermita del Cristo del Humilladero.

¡¡ Enhorabuena por ésta iniciativa  !!








4 de junio de 2020

AutiFlash: Premio al mejor Proyecto de Voluntariado Ambiental " Palencia a Huebra", de la Diputación de Palencia


Los vecinos de Autillo estamos de enhorabuena...

Autillo de Campos ha ganado el Premio al mejor Proyecto de Voluntariado Ambiental de la Diputación de Palencia.

Hemos regenerado el Paseo de la Fuente, para uso y disfrute de 
autillanos y visitantes.

 ¡¡ Os esperamos...!!

Por cierto, si no sabéis lo que significa el concepto "a huebra", podéis descubrirlo al final de ésta entrada. Es muy interesante.






Que es "Palencia a Huebra"





21 de mayo de 2020

Excavación en el área donde se enterró a Colón en Valladolid

El 7 de diciembre de 2005 la prensa nacional e internacional se hizo eco por la agencia EFE de la ubicación que propusimos de la primera tumba que acogió los restos de Cristóbal Colón. El periódico el Mundo, entre muchos otros, recogía la noticia y destacamos este extracto del artículo, que al final ha resultado profético con 15 años de antelación:


El profesor Castro se apoyó en los estudios de carácter artístico que realizó la profesora María Antonia Fernández del Hoyo sobre el citado convento, para tratar de localizar la capilla de Luis de la Cerda. El trabajo de esta profesora de la Universidad de Valladolid ha sido decisivo para localizar la Capilla.
 
Castro explicó que con la recopilación de planos y dibujos antiguos del convento que le remitió la profesora Fernández del Hoyo, y las descripciones antiguas que se conservan de la capilla, sobreimpuso un plano actual de la ciudad y el único plano de este convento que se hizo en 1830.
"La coincidencia es asombrosa y situé la capilla de Colón en el eje de la actual calle Constitución, que se proyectó tras la desamortización de Mendizábal hacia 1843", desveló.

Único mapa antiguo del convento de San Francisco, donde señalamos en rojo el lugar donde ubicamos la capilla donde se enterró a Colón. Posteriormente sobreimpusimos la foto aérea que vemos abajo.


Mapa muy básico que utilizamos en 2005 para ubicar la capilla donde se enterró a Colón en el monasterio de San Francisco (Valladolid). Se aprecia el extenso área de casi 30.000 metros cuadrados (tres hectáreas) del monasterio original. Se puede ver que una nueva calle transversal (calle Constitución actual) se construyó en el siglo XIX para facilitar el tránsito de la ciudad.




En la actualidad, por esta calle transitan más de 1.000 vehículos al día, ignorantes por completo de que entre 1506 y 1509 estuvo enterrado bajo ese asfalto Cristóbal Colón.
Tras el descubrimiento, Castro se puso en contacto con el Ayuntamiento, concretamente con "Aguas de Valladolid", desde donde le informaron de que a la altura donde estaba la capilla se colocó una tubería de agua de fundición gris de 25 centímetros de diámetro, instalada a finales del siglo XIX, a 1,25 metros de profundidad, aproximadamente.

También hay una alcantarilla de gres de 20 centímetros de diámetro enterrada a unos 2,2 metros.
La calle tiene una anchura de nueve metros por lo que quizás aún queden restos del antiguo convento, apuntó el historiador, quien basó esta tesis en que cuando se construyeron unos grandes almacenes, a sólo 75 metros de donde estaba la capilla, aparecieron tumbas y restos de columnas.
Para Marcial Castro, "algún día, tarde o temprano, se tendrá que hacer alguna obra de reparación en la zona y el arqueólogo presente sentirá sin duda latir su corazón ante lo que se pueda hallar".

Hace un par de días tuvimos noticia de que el Ayuntamiento de Valladolid ha permitido hacer una excavación arqueológica en la zona, aprovechando que se va a pavimentar y peatonalizar la calle Constitución. El arquitecto municipal, Óscar Burón Rodrigo, mediante técnicas digitales de gran precisión ha conseguido afinar aún más la ubicación que propusimos hace quince años y tiene esperanzas de encontrar la capilla a escasísimos metros de donde nosotros la ubicamos en un primer momento.


Interpretación de Marcial de Castro Sánchez de las diferentes capillas del convento de San Francisco de Valladolid. En la esquina del claustro, en asterisco, en el primer paño se señala la capilla donde se enterró a Cristóbal Colón en 1506.

En el año 2005 Marcial Castro hizo una sobrimposición de planos y situó la zona probable de la capilla en trama roja (ver plano arriba). y en rojo intenso la ubicación que pensaba más probable. Se aprecia que la zona probable abarcaba todo el ancho actual de la calle Constitución.


En el vídeo de abajo, donde se aprecian los avances de los trabajos que se realizan en estos escasos días, se puede comprobar que por el momento ha aparecido un muro y se está estudiando si puede corresponder con el de la capilla, que según el arquitecto municipal podría estar parte de ella bajo el edificio del Banco Santander adyacente.


Le deseamos a su equipo éxito en su trabajo y les felicitamos de antemano por su trabajo de precisión a la hora de afinar la ubicación de la capilla.

Por Marcial de Castro Sánchez




15 de mayo de 2020

El último chiborra autillano, Marciano Alonso García (1905-1976)



Las danzas de paloteo tradicionales suelen llevar a la figura del "chiborra" acompañando a los danzantes. Al chiborra también se le conoce en otros lugartes como el birria o el botarga (Becerril). En Autillo lo conocemos con el nombre más común de "CHIBORRA".

Estas danzas están documentadas ya desde el siglo XVI, lo que nos indica un más que probable origen medieval. Otra prueba de su antigüedad es la palabra "botarga", que es de la segunda mitad del siglo XVI. Al parecer viene de un comediante italiano, Stefanello Bottarga, que se afincó a finales del siglo XVI en Valladolid. La estravagante y colorista forma de vestir del comediante dio origen a la palabra que asociamos hoy en día a esta figura. El chiborra, el birria o el botarga se caracterizan por un colorido y absurdo diseño para llamar la atención del publico que contempla el paloteo. Todas las miradas se dirigen a él como un personaje destacado y esencial en la función danzante.

El chiborra tenía una función esencial, ya que parecía un diablo travieso que se encargaba de poner orden en la multitud de espectadores que pugnaban por acercarse a ver a los danzantes en primera fila. Especialmente los niños eran los que podían acercarse demasiado y entorpecer la evolución de los danzantes. Para eso estaba el chiborra que podía llevar un bastón, un latiguillo o una vejiga en forma de globo para perseguir a niños y mayores que estrechaban el espacio mínimo e impedían a los demás contemplar la evolución de los diferentes lazos. Ni que decir tiene que las carreras, persecuaciones y golpes formaban parte del espectáculo, y que los niños provocaban la persecución por parte del chiborra como si hoy se tratase del tren de la bruja. La intención no era otra que crear emoción extra y provocar la risa nerviosa de pequeños y mayores, que también recibían su castigo por la osadía de colocarse en primera fila.

En el caso del chiborra autillano, sabemos que llevaba una vara engalanada de cintas, no muy larga (80-100 cms.) de la que colgaba una cuerda de una longitud no muy superior a la vara, rematada por una bola con la que se asustaba a los espectadores más curiosos.

Otras veces el chiborra no tenía esa función persecutoria y lúdica, sino que tenía casi una función presidencial entre los danzantes acompañado de unas simples castañuelas.


El chiborra en Cisneros (Palencia) persiguiendo a una niña


El último y único chiborra autillano del que tengamos hasta el momento noticias, fue don Marciano Alonso García (Herrín 1905-Autillo 1976). No queremos que se olvide su nombre y a él le dedicamos esta entrada del blog de Autillo de Campos.


 Chiborra de Támara (Palencia)


Si nos fijamos en el mapa de grupos danzantes que quedan como una reliquia en la provincia de Palencia, veremos que los pueblos con danzantes y paloteo se agrupan en el suroeste y sur de la provincia de Palencia. Es un milagro demográfico que Autillo haya rescatado y mantenido su tradición danzante y merecen todo nuestro reconocimiento las actuales mantenedoras de la tradición.


Mapa publicado por Silvia Andrés Herrán, año 2015


La variedad de diseños del traje del chiborra es tan amplia como el número de grupos de paloteo que puedan existir. Basta un diseño original, colorido y grotesco para que nos sirvan de chiborra. El chiborra de nuestro vecino pueblo Fuentes de Nava ha optado por el diseño vanguardista y rompedor, optando por la elegancia. Todas las soluciones son válidas si son vistosas y fuera de lo común. Quizás algún día se reviva la tradición del chiborra o la chiborra en nuestro grupo de paloteo de Autillo de campos.

Si quieres ver un vídeo con la figura del chiborra de Fuentes de Nava pincha abajo:




Fotografía más antigua de los danzantes autillanos. Puede que sea del año 1959. Vemos que el árbol de la iglesia lleva guirnaldas, por lo que quizás fuese para adornar la entrada del templo con motivo de la coronación de la virgen del Castillo.



En detalle la indumentaria que llevaba el chiborra del grupo, Marciano Alonso García. Los pantalones son de rayas a diferentes colores. En bandolera lleva una correa que quizás sea la de un morral que llevaría a la espalda.


Marciano Alonso García, creemos que hacia los años 60. Ha sustituido el pantalón a rayas por uno de vestir. En detalle se puede ver la bola al extremo de la cuerda, seguramente de cuero.


Mariano Alonso García hacia 1970. Vemos que su indumentaria sigue siendo convencional, salvo por el pañuelo en la cabeza y alguna cinta de colores en el pecho. El elemento común que no varió en todos sus años como chiborra es una elegante corbata.


Si algún día se recupera la figura del chiborra de Autillo, y queremos ser fieles a la indumentaria que llevó nuestro danzante más veterano, debería llevar al menos pantalón a rayas y por supuestio una corbata, además de un pañuelo en la cabeza. Aunque un diseño rompedor vemos que sería perfectamente compatible con el personaje. Todo es imaginación y libertad asociado a su figura.


Por Marcial Castro









9 de mayo de 2020

¡ Cuiado con las monceñas en el puchero autillano !



El bosque más cercano a Autillo está a decenas de kilómetros. Cocinar o calentarse en invierno con leña era un lujo. El combustible tradicional que hemos empleado durante siglos ha sido la paja. Nuestras glorias y hogares usaban la paja y poca o ninguna leña para cocinar y calentar la casa.

Hace cuarenta años que vi por última vez cómo se cocinaba con paja triturada, casi como si fuera polvo. Al estar tan compacta la paja no ardía de la forma casi explosiva que los de ciudad están acostumbrados a ver. Esa paja tenía una combustión lentísima, de horas, a temperaturas no muy altas, y ahí es donde quiero ir a parar.




Esa lentitud y las bajas temperaturas eran ideales para cocinar en puchero durante horas y horas a fuego muuuuuuy lento. Al parecer antiguamente se ponía unos cagajones secos de mula por encima de la paja para evitar la combustión rápida e incontrolada.

Se ponían las alubias o los garbanzos temprano por la mañana entre la paja ardiente. El resultado eran unas alubias que yo las recuerdo casi como crema, no creo que se pueda reproducir su textura con una moderna olla a presión super rápida. Imagino que poner la paja en la cantidad adecuada y el puchero debía ser parte del arte. Y sobre todo levantar el puchero o atizar la paja era una tarea delicada que no se le podía dejar en manos de cualquiera. El problema eran las monceñas (Autillo, Fuentes de Nava) o las pusias (Becerril de Campos), en otros lugares se le llama monzoñas o monzainas.

El término monceña no viene recogido en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Lo más parecido es la palabra "morcella" de origen incierto y empleado en la zona de León.

El mayor peligro al levantar la tapa del puchero era que un mal gesto, o el más leve movimiento del aire mismo pudiese introducir los restos livianísimos de la combustión de la paja en la comida. La consecuencia podía ser desatrosa para el sabor de la comida y las protestas de los comensales iban a ser inevitables.

De forma increíble no existe ni una sola foto en Internet que muestre como eran estos antiguos hogares de paja. Solo se puede encontrar algún ejemplo de cocina tradicional de puchero puesto a la leña. Tendréis por tanto que hacer un pequeñlo esfuerzo de imaginación para sustituir la siguiente chimenea de leña por otra de paja triturada y compacta rodeando el puchero.





Por Marcial Castro

30 de abril de 2020

Libros, calaveras y molinos que no saben de Don Quijote


No hay puertas que valgan en Tierra de Campos, esa llanura inmensa que discurre entre Palencia, Valladolid, Zamora y León, salpicada de cultivos de girasol, pueblos anclados en la Edad Media y parques eólicos que parecen fuera de lugar.



Tierra de Campos, también conocida como Campo de los Godos, es una comarca que se extiende por cuatro provincias de Castilla y León. De relieve poco accidentado, la zona se caracteriza por un paisaje austero, cubierto de campos de cereal y legumbre, y con una baja densidad de población, En la imagen, crepúsculo desde la atalaya de Urueña, en Valladolid.




Palomares como el de la imagen son típicos en toda esta región, como una prolongación vertical de las arcillosas tierras castellanas. Agrietados, a menudo abandonados, su silueta, emergiendo entre los trigales, es reconocible a kilómetros de distancia y a menudo son el único elemento capaz de romper la monotonía.



A Urueña, encaramada en un otero y rodeada de murallas, se la conoce como la Villa del Libro, un proyecto d ela Diputación de Valladolid que concentra una docena de librerías, aunque no todas abren a diario. Cuenta con uno de los cascos medievales mejor conservados de toda España y fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1975. En la imagen, dos transeúntes pasan bajo la conocida como Puerta del Azogue.



Calle Lagares, pegada a la muralla del siglo XII, y en primer plano la librería 'El Rincón del Ábrego', con un fragmento del Aleph de Borges escrito sobre el dintel de la puerta. El censo de la población ronda las 180 personas, aunque sus vecinos calculan que no habrá más de 40 casas abiertas todo el año y sólo hay cinco menores de edad.



Los espacios abiertos son la seña de identidad de la región, batida por el viento y atravesada por caminos que confluyen en encrucijadas imposibles. La historia de Urueña se remonta a tiempos de los romanos, aunque la muralla y el castillo datan del siglo XII. Abajo, en el valle que se extiende extramuros de la población, se levanta la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, de estilo románico lombardo.




Las reducidas dimensiones del pueblo obligan a sus vecinos a abastecerse fuera. Situado a 40 kilómetros de Valladolid, Medina de Rioseco y Toro, en Zamora, aportan el imprescindible apoyo logístico en estas vastas soledades. Como contrapartida está la belleza del paisaje -en días claros se alcanzan a ver hasta los montes de León-, aunque colonizado cada vez más por parques eólicos.



La ganadería y la agricultura son los principales fuentes de riqueza en Tierra de Campos, una comarca que en algunos aspectos apenas ha cambiado en los últimos siglos. En la imagen, un rebaño de ovejas a punto de ser esquiladas en la carretera que conduce de Medina de Rioseco a Urueña. Pastores, encuadernadores, luthiers, imagineros... oficios en vías de desaparición, aquí sobreviven.




Tamara Crespo, en la imagen, y Fidel Raso son el alma de Primera Página, la librería dedicada a temas de periodismo y fotografía viajes. Aquí es posible encontrar desde obras de Oriana Fallaci, Manu Leguineche o Mariano José de Larra, hasta tratados de fotografía de Robert Cappa, Sebastiao Salgado o del propio Fidel, que documentó el ocaso de los Altos Hornos en su Bizkaia natal, el fenómeno climatológico conocido como 'El Niño' durante su estancia en Ecuador o el drama de la emigración en la valla de Ceuta y Melilla.



Medina de Rioseco alcanzó su momento de mayor esplendor durante el siglo XVI. Fue entonces cuando se construyeron los cuatro mayores templos, coincidiendo con la salida hacia el Nuevo Mundo que dejaron grandes donativos y herencias a la ciudad y sus parroquias. La población se convirtió asímismo en un centro capital para el comercio de la plata que llegaba de las Indias, lo que explica que se convirtiera también en una de las ferias más importantes del reino. Su casco histórico es una malla de calles angostas, soportales sostenidos por columnas y vigas de madera y balcones cuidados con mimo.




Medina de Rioseco, conocida también como la Ciudad de los Almirantes, es una localidad de apenas 4.600 vecinos. El prestigio y relevancia económica que alcanzó la ciudad en tiempos del Descubrimiento de América alentó el surgimiento de las cofradías penitenciales, corrales de comedias, capillas y hospitales. También las procesiones de Semana Santa que han llegado hasta nuestros días y que son su mejor tarjeta de presentación. En la Imagen, iglesia de la Santa Cruz.



Si hay una fecha marcada en el calendario en Medina de Rioseco, esa es la Semana Santa, donde miles de persona se reúnen para disfrutar de un espectáculo declarado de Interés Turístico Internacional. En la imagen, un vecino inspecciona el paso de la Hermandad del Santo Sepulcro en la Iglesia de Santa María de la Asunción.




Si es capaz de sobreponerse a lo macabro del recinto y no es especialmente aprensivo, el osario de Wamba es una de las citas inexcusables de cualquier visita a Tierra de Campos. La localidad, fundada por los visigodos, alberga la iglesia de Santa María de la O. En su interior se encuentra el mayor osario de España y el único visitable. Su caso no es único y sigue la estela -u otros le siguen a él- de lugares tan abracadabrantes como la Cripta de los Capuchinos en Roma, las catacumbas de París o el monasterio de Sedlec, a las afueras de Praga.




El osario de San Juan ocupa la que se conoce como Capilla de las Almas, una pequeña habitación abovedada donde se conserva una inscripción capaz de helar la sangre en las venas: «Como te ves, yo me vi, como ves, te verás, todo acaba en esto aquí, piénsalo y no pecarás». ¿Cabe un resumen mejor de la temporalidad de la vida, de nuestro efímero paso por ella? Antiguamente, los cristianos tenían prohibida la incineración, así que debían ser enterrados en suelo sagrado, alrededor o dentro de las iglesias, como manera más eficaz de alcanzar el paraíso, algo no siempre posible debido a la falta de espacio.




Pero no es el osario la única curiosidad de la iglesia mozárabe de Santa María. En la imagen, capilla de la Palmera, llamada así por la columna de piedra calcárea que sostiene la bóveda y que recuerda a un árbol. Antaño se estableció la costumbre de dar vuelta y pasar la mano alrededor de la columna, de la que se dice que tenía propiedades curativas. El desgaste, sin embargo, parece más fruto de la humedad que ha soportado desde su construcción, ya que por los cimientos del templo discurre una corriente de agua subterránea.



Se calcula que fue en el siglo XVIII cuando, después de cinco siglos acumulando cadáveres, se decidió dar forma a este osario, donde no sólo hay restos de mujeres y hombres, sino también de niños. Era tal la cantidad de restos allí depositados que al término de la Guerra Civil, el científico Gregorio Marañón cargó dos camiones con huesos para llevarlos a Madrid, de manera que los alumnos de anatomía pudieran practicar y de paso datar su origen. Durante años su estado fue tan calamitoso -las humedades provocaron incluso derrumbes-, que se podía ver a los niños del pueblo jugando con los restos por las calles del pueblo.




El mozárabe es un estilo artístico muy presente en la zona y se remonta a los tiempos en que, estando colonizada Tierra de Campos por astur-leoneses, se sumaron mozárabes andalusíes (de ahí su denominación, 'medina', ciudad en árabe). En la imagen, altar mayor de la iglesia de Santa María de la O, en Wamba.



Los parques eólicos han invadido el páramo castellano, hasta el punto de que cada vez son menos los espacios que han logrado mantenerse ajenos a este signo de los tiempos. En la imagen, aerogeneradores en un trigal a las afueras de Ampudia sobre un fondo de cumulonimbos.




Colza, cereales, alfalfa, girasoles... Tierra de Campos tiene una vocación eminentemente agraria. Son 5.000 kilómetros cuadrados de llanuras infinitas, donde emorracharse de palomares, de arte mudéjar y de una gastronomía que presiden los pichones, el cordero, la chacinería y vinos como el de Cigales.



Bodegas en Mucientes, cerca de Fuensaldaña. Estamos en el corazón de la Denominación de Origen Cigales. El subsuelo esconde bodegas donde fermentan algunos de los mejores caldos de la zona, a menudo eclipsados por los vinos de Ribera del Duero. Bajo tierra se esconde un auténtico dédalo de galerías, algunas convertidas en restaurantes. Muy recomendable.



Villamartín de Campos. Y sí, Tierra de Campos es otro ejemplo de lo que se viene en llamar la España despoblada, salpicada de almacenes, fincas y apeaderos a los que la modernidad ha pasado por encima. En la imagen,una torcaz emprende el vuelo tras haber encontrado refugio en las vigas de un edificio en ruinas.


Fuente: El Correo




25 de abril de 2020

AutiFlash: Aplazada la VI Marcha Cicloturista Doña Berenguela al 22 de Agosto




Desde Autillo de Campos os animamos a participar el 22 Agosto,
ya que se trata de un mes con muchas actividades
culturales y deportivas, no solo en nuestro pueblo,
sino en toda la comarca.

¡¡ A los que seáis de fuera, os aseguramos que merece la pena 
pasar un fin de semana en Tierra de Campos...!!



21 de abril de 2020