24 de abril de 2017

AutiFlash: Tierra de Campos, nueva novela de David Trueba




                                                     

Desde la tragedia griega y hasta ahora uno de los temas literarios inagotables es el de la identidad: quiénes somos, cuáles son nuestros lazos filiales y culturales, cómo nos determina la voluntad (los proyectos y deseos), la genética (la herencia caracterial o somática) o el entorno (los límites y condiciones). La llamada del origen, la búsqueda del padre o la madre, perdidos o reducidos a enigma por la indiferencia de los hijos cuando son jóvenes, han sido motivos recurrentes, dolorosos y conmovedores. En esta novela de David Trueba (Madrid, 1969) esa búsqueda es, en realidad, un punto de llegada: el narrador, un célebre cantante llamado Dani Mosca, tiene que cumplir la última voluntad de su difunto padre de ser enterrado en su pueblo, en la comarca castellanoleonesa de Tierra de Campos. El traslado del cadáver, que realiza en un coche fúnebre conducido por un ecuatoriano charlatán, Jairo, la inhumación y el reencuentro con los protagonistas de su infancia (como Jandrón, un hallazgo), funcionan como el cañamazo en el que se va bordando la andadura vital de Dani.

Ese trayecto por carretera comporta un retroceso en el túnel del tiempo, la rememoración desde los años infantiles permite ir configurando la personalidad del narrador alrededor de cuatro líneas de tensión entrecruzadas: su relación con sus padres y el descubrimiento de un secreto bien guardado que sacude sus cimientos, la revelación de la música como un lenguaje liberador, el valor incalculable de la amistad y la fuerza arrebatadora (y destructiva) del amor. Estos nervios se refuerzan entre sí para ir armando una trama densa y verosímil en torno a la banda que forman los tres amigos que se conocieron en la escuela y que, ya famosos, seguirán juntos hasta que la desdicha acuda a su cita: Gus, el gay chispeante que rebosa ingenio y coraje, Animal, el batería tosco y jovial, y el propio Dani.

Pero si hay una constante en los recuerdos que acuden en tropel a la mente del narrador son los de su biografía sentimental: sus incontables amores y amantes desde los ingenuos toqueteos de la pubertad hasta la saturación erótica del adulto, desde el flechazo pirotécnico al triste desencuentro, desde el frenesí sexual a la convivencia estable y los hijos. Todos los acordes e inflexiones del amor le han inspirado innumerables canciones que van pespunteando el texto con sus versos, algunos de los cuales sirven de título a los sucesivos capítulos.

Siendo así, 'Tierra de campos' puede leerse desde varias claves que se enriquecen recíprocamente: la de la dificultad de crecer sin arraigo, la de los surcos profundos que dejan el amor y el deseo (inolvidables son los personajes de Oliva y de la chelista japonesa Keia), la de la identidad como proyecto en marcha ("Éramos lo que hacíamos", dice Dani) y la de la conexión porosa entre la vida y el arte. Es el tratamiento de este último aspecto una de las muchas virtudes de la novela, al iluminar el modo en que la experiencia del músico se decanta y transforma en una canción. Y decir canción vale tanto como decir poema o novela.

En esta historia de un creador que descubre que su Tierra de Campos no puede ser más que la de sus ideales, David Trueba, que no disimula un resabio melancólico por debajo de su eficaz sentido del humor, ha acertado a contar lo inapresable, cómo transcurren los años, cómo -lo digo con una de sus frases brillantes- el "pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles".

20 de abril de 2017

Francisco del Nero y Amerigo Vespucci (Américo Vespucio)





Desgraciadamente no hay documento que los vincule de forma directa, pero todo indica que ambos se pudieron conocer en Sevilla en la época del descubrimiento de América.

Ya hemos dicho que Francisco del Nero, antepasado de los Castros autillanos, tuvo tratos comerciales con Gianotto (Juanoto) Berardi, banquero que apoyó financieramente a Colón con los 500.000 maravedís que tuvo que poner de su parte para armar las tres carabelas que lo llevaron a América. Este Berardi, nacido en Florencia en 1457, era tratante de esclavos en Sevilla por aquellos años del descubrimiento. En 1489 prestó 60.000 maravedís a los RRCC para la toma de Baza. Ya hemos visto anteriormente que nuestro Francisco del Nero, y otros dos comerciantes vallisoletanos más, prestaron 530.000 maraverdís para la toma de Granada.

En 1488 nos aparece el nombre de Francisco del Nero en una letra de cambio ante Jaume Salvador, notario valenciano, que se conserva en el archivo del Reino de Valencia, donde Girolamo (Jerónimo) Rufaldi (posterior albacea testamentario de Berardi junto con Vespucio en 1495) ejerce de tomador, y Francisco y su hermano Nicola de librados y beneficiados.

Juanoto Berardi prestó dinero en 1492 a Alonso Fernández de Lugo para la conquista de la isla canaria de La Palma. Sabemos por un diccionario de italianos Ilustres que Francisco del Nero fue "corretore" comercial con las Islas Canarias y quizás colaborase de alguna forma con Berardi.

En este mismo año de 1492, y ante el citado notario, Berardi hace de tomador y librador en una letra de cambio, por orden de Andrea Quaratesi, y los hermanos del Nero son los librados, mientras el esclavista Cesare de Barzi aparece como beneficiario.

El 15 de dciembre de 1495 Juanoto Berardi hace testamento en Sevilla ante el escribano Bartolomé Sánchez de Porras. En su testamento Berardi se queja de que su trato comercial con Cristóbal Colón le ha llevado a la ruina, y que éste aún le debe 180.000 maravedís: "...pocos más o menos, según por mis libros parecerá, y mas el servicio y trabajo que yo por su señoría [Cristóbal Colón] e por sus hermanos e hijos y negocios he hecho y trabajado tres años ha, con obra y voluntad y deseo en que he dejado, por le servir, mi trato y vivienda y perdido y gastado mi hacienda y de mis amigos y aún mi persona. Porque si de esta dolencia Nuestro Señor de este mundo me lleva, es de ocasión de los trabajos y fatigas que por servicio de su señoría he tomado, andando como he andado muchos caminos y sufriendo muchos afanes(...) Digo ante vos, que suplico y pido por merced al dicho señor almirante, que le plega pagar a Jerónimo Rufaldi y a Amérigo Vespuchi, mis albaceas, la dicha suma que así se me debe...". Unas líneas más abajo del citado testamento dice que con ese dinero se pague una deuda que tenía con César Ibarci (el César de Barzi, esclavista, que tuvo relación con los del Nero).

Por tanto, en el mismo documento de apenas dos folios, se relacionan los nombres de Berardi, Rufaldi y Barzi, con los que tuvo trato comercial nuestro Francisco del Nero. En mi opinión las probabilidades de que conociera nuestro antepasado a Américo Vespucio son prácticamente todas. Berardi, Vespucio y del Nero son los tres florentinos y los tres casi de la misma edad, Berardi nació en 1457, Vespucio en 1454 y del Nero en 1460. Los tratantes florentinos en Sevilla eran en número muchísimo más reducidos que los genoveses, por tanto al ser pocos en número, compatriotas y hombres de negocios, se debieron tratar entre ellos sin género de dudas. 


En el testamento de Berardi dice que Vespucio es su "factor", su administrador. Si del Nero tenía tratos con Berardi, lo lógico es que también tratase con la mano derecha de éste, su segundo, Américo Vespucio.



Por Marcial Castro Sánchez



18 de abril de 2017

Francisco del Nero: dos manuscritos firmados





Ya hemos hablado varias veces de nuestro Francisco del Nero, mercader florentín del que descendemos todos los Castros autillanos y otros muchos centenares o miles de personas que hoy en día llevan o no su apellido.

Sin duda alguna es mi antepasado favorito. Nació en Florencia en el año 1460 y lo vemos en España junto a sus hermanos hacia 1480 ejerciendo de mercaderes de lana y paños, como otros muchos italianos en aquella época. Su padre, Bernardo del Nero, ejerció las más altas magistraturas en su ciudad natal, la Florencia del quattrocento, y se debió codear con Lorenzo el Magnífico y todos los artistas que pululaban por la ciudad en aquellos años: Brunelleschi, Donatello, Verroccio, Leonardo da Vinci, Paolo Uccello, Filippo Lippi, Botticelli... Seguro que fue testigo de cómo Ghiberti puso las Puertas del Paraíso en el baptisterio de la catedral de Florencia. Nuestro Francisco del Nero se debió cruzar sin duda por la calle con varios de estos genios, y como hijo de alguien importante en la ciudad, seguramente pudo tratar en su niñez y juventud con alguno de ellos.

Hacia 1494 vemos que la reina Isabel la Católica lo llama en un documento "mi mercader". Sabemos que tuvo tratos comerciales en 1492 con Giannotto Berardi (Florencia 1457- Sevilla 1495), a quien firmó unas letras de cambio. Este Berardi financió los primeros viajes de Colón. Américo Vespucio (Florencia 1454, Sevilla 1512) trabajó para este Berardi en Sevilla por aquellos años. No sería extraño que nuestro Francisco del Nero lo llegase a tratar en persona y también al mismísimo Cristóbal Colón, aunque por el momento no ha aparecido ninguna documentación que lo demuestre.

En 1493 los RRCC devolvieron un préstamo de 530.000 maravedís a Francisco del Nero, Francisco de Cueto y Luis Salado, mercaderes establecidos en Valladolid, que habían sido empleados para financiar la guerra de Granada.

Lo que es cierto es que Francisco del Nero se ganó la confianza de la reina Isabel la Católica, y a la muerte de ésta, también la del rey Fernando, ya que lo nombró corregidor de Madrid, Medina del Campo y Segovia.

Adjuntamos una carta manuscrita de Francisco del Nero al cardenal Cisneros el 11 de febrero de 1516, ya que éste hacía de regente del reino. En ella le da cuenta de la tranquilidad de la ciudad de Segovia tras la muerte del rey Fernando, donde del Nero gobierna como corregidor. Su letra es pulcra y nos recuerda a la de otro toscano, Leonardo da Vinci.

Adjuntamos un detalle de otra firma suya, esta vez como corregidor de Medina hacia 1509, sacada de las actas del concejo de dicha ciudad.




Por Marcial de Castro Sánchez










12 de abril de 2017

AutiFlash: Un "nieto" de Autillo nos visitará en Mayo




El autillano Acacio Rodríguez y su familia en sus Bodas de Oro.
Nelson Rodríguez, el de la camisa azul.

Hoy vamos a contarles una bonita historia. La magia de internet nuevamente hace acto de presencia...

Nelson Rodríguez es nieto de Acacio Rodríguez, un autillano que siendo muy joven emigró a la Argentina. El próximo 1 de mayo Nelson visitará nuestro pueblo y recorrerá las calles por las que un día su abuelo también jugó. Posiblemente hablará con alguna persona de su generación que le conoció, ya que tenemos algunas nonagenarias que incluso se acordarán de Don Acacio.

Nelson, gracias a su abuelo, tiene la doble nacionalidad, argentina y española y viaja a Autillo por una promesa que le hizo a su abuelo durante su infancia: "cuando él vivía y yo pasaba vacaciones en su pueblito Yutuyaco, le decía, abuelo voy a ir a España y voy a conocer Autillo, el lugar donde naciste… ya que él me contaba que no recordaba casi nada porque vino a Argentina de muy chico".

Nelson y su esposa Cristina celebran también sus 30 años de matrimonio. Para él no es el primer viaje a España, estuvo en el año 2000 tomando una capacitación en Tarragona en una planta petroquímica de Dow empresa en la que trabaja en Bahía Blanca, Argentina, pero no pudo conocer prácticamente nada ya que fue un viaje de trabajo. En esta ocasión con más tiempo, visitarán diferentes puntos de España y otros países de Europa.


En su visita a Autillo les recibirá Angel Castro, alcalde de nuestro pueblo. También pasarán por San Sebastián y tendremos el gusto de conocernos tomando unos pintxos por la "parte vieja".

Nelson nos adjunta algunas fotos con su esposa de algunos viajes (Brasil con antorcha olímpica , Ushuaia Argentina) y una de hace unos años, cuando sus padres cumplieron 50 años de casados.


Nelson, bienvenido a tus orígenes, que bonito es no perder nuestras raíces...


Nelson Rodriguez con sus padres, celebrando las bodas de oro.




El nieto de Acacio Rodríguez, Nelson Rodriguez y su esposa.


Arbol Genealógico de Nelson Rodríguez



Por J. Prieto




7 de abril de 2017

El curioso caso de Francisco de Reynoso y Cabeza de Vaca en la Expedición de Don Hernando de Soto a La Florida y Norteamérica.





A raíz de una consulta que nos hicieron en este blog sobre este caballero me permito exponer mi opinión:


Este caballero es nombrado por Don Inca Garcilaso de la Vega en su obra “La Florida del Inca” publicada por primera vez en Lisboa en 1606. En esta obra su autor describe la expedición del Adelantado Hernando de Soto a La Florida en Mayo de 1539, sesenta y siete años después a que esta ocurriera. Esta obra no carece de controversia debido a su probada inexactitud en cuanto a poblaciones descritas y la secuencia de los eventos ocurridos. Este también parece ser el caso de Reynoso y Cabeza de Vaca. A casi siete décadas del evento Don Inca Garcilaso dependió en gran parte de la tradición oral, de algunos listados de conquistadores para dar forma a “La Florida del Inca”.

En esta obra Don Inca Garcilaso menciona en el Capítulo XII que “un caballero del Reino de León” llamado Francisco de Reynoso y Cabeza de Vaca, entró solo a una casa de Indios en la provincia de Tula en la cual encontró a cinco mujeres indígenas escondiéndose en el segundo piso. Reynoso hizo señales que no deseaba hacerles daño sin embargo en este momento las mujeres se lanzaron como fieras a Reynoso mordiéndolo y sometiéndolo, Garcilaso menciona explícitamente que lo tenían agarrado de los genitales, humillación que dudo Reynoso alegremente contara de ser cierta. Trató de liberarse Reynoso y en un descuido pisó una parte del suelo que se rompió, dejándolo en una situación aún más precaria cuando su pierna atravesó el suelo hasta su muslo y quedó atrapado. Ante los ruidos de la pelea uno de los compañeros de Reynoso entró a la casa, miró hacia arriba y vio la pierna colgando por lo que pensó cortarla de un tajo sin embargo lo pensó dos veces y decidió averiguar cual era el asunto de esta conmoción. Él y dos compañeros más llegaron justo a tiempo para salvar a Reynoso y no obstante de su intento de cesar la pelea, las mujeres no se detuvieron en su empeño por lo que terminaron matándolas.
Hasta aquí lo dicho por Don Garcilaso. Don Antonio de Herrera y Tordesillas repite la misma historia (Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano que llaman Indias Occidentales), autores que en no pocas ocasiones no citaban las fuentes documentales y es sabido que Herrera copió a Garcilaso cuando relató sobre la expedición de Soto. El factor Don Luis Hernández de Biedma quien estuvo con de Soto en su expedición también menciona a Reynoso pero una diferencia notable es que el factor únicamente se refiere a él por su primer apellido. Un dato adicional proporcionado por el Factor es que Reynoso era criado del Marqués de Astorga.

Hasta ahora el único Francisco de Reynoso en La Florida es el Conquistador Francisco de Reynoso y Escobar, descendiente de los Señores de Autillo de Campos y de quien ya hablamos en otras ocasiones, este caballero pasó a La Florida el 3 de Agosto de 1538 (Francisco de Reinoso, hijo de Gonzalo de Reinoso y de Isabel de Escobar, vecino de Boadilla, a La Florida. Casa de la Contratación, Archivo General de Indias. 3 de Agosto de 1538. 5536, L.5, F.317R(1)), en Mayo de 1539 está con el Adelantado Hernando de Soto, después se traslada a la Ciudad de Puebla de los Ángeles en la Nueva España donde ejerce como Alcalde Ordinario y regresa en 1567 a La Florida con el Adelantado Pedro Menéndez de Avilés como es mencionado por Solís de Merás.

Lo más probable -a opinión del que escribe- es que Garcilaso debió haberse referido al Capitán Francisco de Reynoso y Escobar, natural de Boadilla de Rioseco y con el dato escrito por el Factor de que era criado del Marqués de Astorga -dato no comprobado al momento- lo hizo también natural de esta población. El ilustre linaje de Cabeza de Vaca que añadió a Reynoso como apellido materno posiblemente fue fruto de la pluma del Inca como otros datos de su obra. El Inca menciona que el viejo Reynoso se encontraba viviendo en España en los últimos años del Siglo XVI. Recordemos que el Capitán Francisco de Reynoso y Escobar, veterano de La Florida, testó en Boadilla el 1 de Marzo de 1586 ante Don Juan de Escobar por lo que la fecha y lugar corresponde.

Astorga no estuvo ausente de miembros de la Casa de Reynoso puesto que Don Lope Osorio Escobar Reinoso y Osorio, Caballero de la Orden de San Juan era vecino de Astorga (1548), Don Lope era bisnieto de Don Gonzalo de Reinoso y Herrera, hermano de Don Juan, Señor de Autillo de Campos. Otros caballeros leoneses de este linaje correspondieron a los Baca/Vaca Quiñones de Reinoso descendientes de los Señores de Gordaliza de la Loma. 


En el caso de haber existido este personaje de la obra de Don Inca Garcilaso lo recomendable es buscar en las ramas anteriormente mencionadas aunque me parece que Reynoso y Cabeza de Vaca fue fruto de una confusión.

Lo escrito es opinión del que escribe. El juicio lo dejamos al lector. ¿Existió o no Francisco de Reynoso y Cabeza de Vaca?


Por Erik Andres Reynoso-Palomar