14 de agosto de 2026

Exposición de pintura de Jose Antonio Marcos en Autillo de Campos, por Alfonso Santamaría.

 


COMENTARIO SOBRE LA EXPOSICIÓN Alfonso Santamaría Diez


El pasado 1 de agosto estuve en Autillo de Campos con motivo de la inauguración de esta magnífica exposición de José Antonio Marcos, en la original y bonita Sala de Exposiciones del Palacio de Doña Berenguela, en la que el regidor de este histórico pueblo terracampino, Ángel Castro Asensio, presentó al pintor paredeño y destacó la valía del artista y su obra, digna de ser admirada en este palacio. A continuación, intervino el pintor para explicar con detalle algunas de sus obras, y lo que había supuesto para él elaborar los diferentes trabajos, así como las dificultades y los diferentes métodos empleados en su realización.

La exposición de José Antonio Marcos en Autillo es una continua sorpresa en la que se aprecia su evolución pictórica, su experiencia en diversas técnicas, la perfecta mezcla de retratos y buenas copias de obras de maestros de la pintura, y creaciones propias, con detalles pictóricos que enaltecen el cuadro que estamos contemplando. Sorprende también visionar en vídeo sus creativos murales, y otras obras y creaciones no presentes en la sala. Clara muestra de que José Antonio es más que un pintor aficionado y autodidacta hasta que se puso en manos del gran pintor Antonio Guzmán Capel.


               Autorretrato

El recorrido por la obra de José Antonio Marcos se inicia con la visión de cuadros de copias de grandes pintores del arte abstracto y del cubismo, como Miró o Kandinsky, todas ellas de excelente calidad, muy detalladas y trabajadas. A estas obras modernistas le siguen los clásicos retratos de sus progenitores, a quienes ha inmortalizado y parece que cruzan sus miradas, mientras los contempla un muy logrado autorretrato del propio pintor. Acompañan a estas obras una serie de retratos de familiares, amigos, encargos, y otro autorretrato del pintor de su época más joven. Decora el resto del espacio una bailarina, un taller de modistas, y nuevos retratos. Nos encontramos con un original Puentecillas de textura diferente reflejado en el río Carrión, con árboles otoñales, y de frente la catedral y los edificios colindantes.


                     El Rey David. Copiado por José Antonio Marcos.

En una esquina de la sala impacta el inusual encuentro con dos “berruguetes”, copias exactas de una de las seis tablas originales pintadas por Pedro Berruguete (rey David) para el retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava, y otra tabla presente en el Museo Diocesano de Palencia (rey Esdras). Pintar al rey Esdras fue el primer ensayo de Marcos para acercarse a la obra de su paisano. Esdras le sirvió de entrenamiento para realizar después lo que para mí es su obra maestra, la copia del rey David, en la que perfecciona la técnica hasta el punto de lograr pintar en una tabla tal como lo hizo Berruguete. No es fácil copiar una de las obras maestras de uno de los mejores pintores del Renacimiento, tampoco es sencilla su elaboración con un minucioso preparado de 21 capas de yeso, cola de conejo y bol rojo que sirven para adherir el pan de oro y hacer de “cama” para marcar con buriles y finalmente trabajar con pinturas de óleo. Se aprecia la destreza, precisión y extrema paciencia que emplea el pintor para lograr la perfección en todo el personaje, desde su ropaje y colorido, sus manos y anillos, barba y turbante, adornado con una gran piedra preciosa tras la que sobresale la corona, además del cetro, la flauta y el complicado fondo dorado. No es fácil tampoco conseguir la exacta y penetrante mirada del rey, seguro que si el maestro Berruguete hubiera visto esta tabla habría pensado que la había pintado un discípulo suyo.

Junto a estas espléndidas copias de Berruguete, otro cuadro causa admiración. Se trata de una obra original que ha salido de los pinceles y paleta de Marcos, como es la magnífica iglesia de Santa Eulalia de Paredes de Nava. El pintor paredeño pinta la iglesia de su pueblo con una perfección y realismo increíble, con claros apuntes del maestro Antonio Guzmán Capel, no en vano ha sido alumno suyo durante seis años. Esta obra también destaca entre todas las expuestas.



Iglesia de Santa Eulalia. Paredes de Nava

Ha llamado mi atención y causado gran sorpresa el óleo sobre lienzo de la copia del original de Jacques-Louis David, “La intervención de las sabinas”, que se encuentra en el Museo del Louvre. Según José Antonio Marcos, la pintura de esta copia le costó unos seis años, no por su dificultad, sino porque a veces hacía largos parones hasta que volvía a retomar sus trabajos. En este caso consigue Marcos una meritoria precisión, un calco perfecto de la obra original, una obra de gran tamaño a la que se te van los ojos, al igual que cuando contemplas sus berruguetes y su Santa Eulalia, pero en este caso, al ser una escena en movimiento, con un realismo impecable consigue atraernos para contemplar la escena mitológica y recrearnos con todos los detalles de cada personaje.


Copia de “La intervención de las sabinas”.


Copia de “La Venus del espejo”

José Antonio Marcos no se conforma con copiar a Berruguete, copia también a Velázquez, y lo hace con una de sus obras maestras “La Venus del espejo”, en la que el pintor de Paredes de Nava utiliza con exactitud la escena velazqueña, pero aporta su propia versión y en lugar de reflejar en el espejo el rostro de la modelo de Velázquez, refleja el de su esposa. Consigue Marcos la perfección en la pose erótica de la diosa sobre la cama, mirándose en el espejo que sujeta su hijo Cupido. Tampoco desmerece el exacto colorido de los cuerpos de Venus y Cupido, y de los ropajes de la cama y cortina que logra replicar el pintor paredeño.


            Copia de “La Fuensanta” de Julio Romero de Torres.

Otra obra a destacar de esta exposición es la peculiar copia de “La Fuensanta” de Julio Romero de Torres, que el pintor cordobés realizó en 1929, y fue reproducida en los billetes de 100 pesetas. Marcos presenta en Autillo su propia “Fuensanta”, copia la blusa y vestido de la modelo de Romero de Torres, así como la cántara plateada en la que apoya sus brazos, pero la cara no es la de la modelo de Romero, sino de una amiga suya, de rostro muy parecido a la del pintor cordobés, con un cuerpo algo más esbelto que la original. Marcos, tras un perfecto dibujo, consigue un impecable colorido y luminosidad. Otra originalidad del pintor en esta obra es el detalle de pintar como fondo del cuadro, a izquierda y derecha del rostro de la modelo, la villa de Paredes de Nava, e iluminar cada una de sus casas, entre las que sobresalen sus cuatro bellas iglesias, entre ellas la inconfundible Santa Eulalia. Las torres de las iglesias tocan los cielos del universo paredeño, a los que alumbra y cubre una intensa y espectacular puesta de sol con colores rojo y gualda. Para mi gusto este fondo del cuadro es una composición de mucho mérito, producto de la imaginación y señorío de un gran pintor.

Otra obra llena de encanto es el óleo que José Antonio Marcos utiliza como cartel para la divulgación de la exposición. Una obra con luz y escena propia de Sorolla, a la que Marcos imprime calidad en su elaboración con un detallado dibujo de sus tres hijos en la playa en la que se afanan construyendo castillos de arena, mientras las aguas del mar se deslizan por la orilla. Escena entrañable con colorido natural en toda la composición, con los protagonistas en perfecto movimiento y rostros concentrados en la elaboración de sus castillos, en una atmósfera perfecta que recuerda a las del pintor valenciano Joaquín Sorolla.





Finaliza la exposición con un tríptico de modernas composiciones, y una original luna azulona que se posa en el mar. Reposan en la tarima de la sala de exposiciones antiguas lecheras reparadas y decoradas por el pintor paredeño con la imagen de la Virgen de Carejas y otros motivos.





Para finalizar el repaso de esta brillante exposición, me detengo en la visión del vídeo de los murales, otra especialidad del artista paredeño, uno de ellos lo elabora en las paredes de la escalera de su casa, en una complicada representación con el empleo de andamiaje; murales de sus hijos, murales para sus nietos, bodegones y alguna obra de sus inicios pictóricos, o que no están presentes en la exposición.


               Mural en la escalera de su casa


         Mural en la terraza

He seleccionado algunas de las obras que se pueden ver en la exposición, y que José Antonio Marcos podrá explicar a quienes la visiten, porque el pintor va a estar presente todos los días en la Sala de Exposiciones de Autillo, en los horarios indicados en el cartel, una exposición que bien merece una visita.