7 de enero de 2016

La coronación de la virgen del Castillo en 1959 y su himno



Estampa conmemorativa de la coronación


No existen documentos escritos que relacionen la imagen de la Virgen del Castillo con la figura del rey Fernando III, aunque no se descarte por motivos cronológicos, dada la antigüedad de la talla. Ya desde el año 1617, fray Gregorio de Alfaro, primer biógrafo de nuestro obispo don Francisco de Reinoso (1534-1601) es el primero en relacionar la ermita del Castillo con la proclamación de este rey en 1217, en Autillo. Según Alfaro "hasta hoy ha quedado por memoria de este notable hecho una ermita que se llama Nuestra Señora del Castillo, y hay tradición que era entonces el castillo de Gonzalo Ruiz Girón, que acompañó siempre y sirvió de mayordomo al rey don Fernando el Santo en las conquistas de Jaén, Córdoba y Sevilla". Nótese que quien acompaña al rey en la conquista de Andalucía es su mayordomo, no la virgen del Castillo, como otros erróneamente han malentendido y divulgado.

La primera refencia escrita que tenemos de nuestra imagen es del 19 de marzo de 1354, cuando testó doña Inés Alfonso de la Cerda, señora de Autillo y de Villalobos, viuda de Fernando Rodríguez de Villalobos. Entre sus mandas ordenó dar una vestimenta que valiese 200 maravedís a "Santa María del Castiello de Autiello, que nos lo mandaron en penitencia". 

El Diccionario Geografico de Pascual Madoz, ya publicado en nuestro blog (pincha aquí), nos dice a mediados del siglo XIX que en la ermita de Nuestra Señora del Castillo (hoy desaparecida y que debió estar ubicada más o menos en la actual casa de Covadonga Gutiérrez, en la calle del Castillo) había una inscripción en letras de oro donde se podía leer: "En este pueblo y en este sitio fue proclamado rey por primera vez don Fernando III, llamado el Santo". Tras la ruina y desparición de la ermita en la segunda mitad del siglo XIX la imagen de la virgen fue trasladada a la iglesia de Santa Eufemia, a la entrada de la iglesia en el lado de la Epístola, justo después del cuadro de la Transfiguración, copia de Rafael Sanzio (1483-1520).

Según doña Teodora Asensio Asensio, de extraordinaria memoria y gran aficionada a la Historia local, la virgen estaba sentada bastante antes de su coronación en 1959 en una silla hoy desparecida, y que se tuvo que cortar parcialmente para que fuese vestida con un traje donado por doña Isabel Plaza. Años después fue desvestida y la imagen fue trasladada a Madrid y expuesta en el Ateneo. Según doña Teodora la virgen llevaba puesta una coronita, hoy también desaparecida, anterior a la que luce desde 1959.

El impulsor de la coronación de la virgen fue el sacerdote don Eugenio Calzada Santos, autillano nacido el 21-9-1905, hijo de Antero Calzada Higelmo y de Modesta Santos González. Según me contó don Alberto Vargas Nicolás (nac. 8-4-1922) el médico del pueblo, don Marcelino Estébanez de Cea, le debió secundar con entusiasmo en la idea.

Don Alberto Vargas cierta vez me dijo que fue a partir de la coronación cuando se le empezó a dar una gran importancia a la historia de Autillo relacionada con la figura del rey Fernando III el Santo (para saberlo todo en relación a su proclamación como rey en Autillo en 1217 pincha aquí), hasta entonces no se hablaba tanto en el pueblo de este suceso, aunque era bien conocido.

El acto de la coronación no debió ser en absoluto improvisado, ya que dos años antes, en 1957, se había escrito su himno por el sacerdote don José Calle, y el maestro don Andrés Moro Gallego le había puesto la música.

La coronación solemne tuvo lugar el domingo 31 de mayo de 1959, día posterior a la festividad de san Fernando, que aquel año cayó en sábado, y está plagada de curiosas anécdotas, y todo autillano que la vivió recuerda perfectamente la suya y dónde se encontraba aquel día, como sucede en todos los grandes acontecimientos históricos que marcan nuestras vidas. Todos recordamos lo que hicimos en aquel señalado día.  Una lectora asidua de nuestro blog nos comunica que en casa su madre suele medir el tiempo diciendo que "eso fue antes o después de la coronación", como hacían nuestros abuelos que solían decir que un acontecimiento transcurrió "antes o después de la Guerra". Según ese criterio ahora estaríamos en el año 56, mes séptimo, día cuarto de la "era o hégira autillana".

Es curioso que muchos autillanos no pudieron disfrutar del acto por motivos médicos. Unos porque habían dado a luz en los días previos como fue el caso de mi madre; otros porque dieron a luz ese mismo día 30 de mayo a un varón al que pusieron por nombre Fernando, como la onomástica; muchos niños se lo perdieron porque una epidemia de sarampión les obligó a guardar reposo y sus madres se quedaron en casa para cuidarlos. Al parecer lo debieron contraer en unas comedias que se habían representado una semana antes en lo que conocemos como el palacio. Para remate de desgracias médicas, el bisabuelo de nuestro amigo Julio Prieto, Bonifacio Herrador, sufrió un ataque cerebral (ictus) en pleno acto religioso y padeció lo que entonces se denominaba por el vulgo un "paralís" (parálisis).

Todos los autillanos recibieron invitados procedentes de lugares muy lejanos, que tampoco se querían perder el gran acontecimiento, y a los que hubo de dar comida y alojamiento. La multitud era tan grande que la ceremonia se hizo en las eras que se encuentran a la entrada del pueblo según se entra por el cruce de Fuentes, a mano derecha. Acudieron el obispo, don José Souto Vizoso; el gobernador civil; el presidente de la Diputación Provincial, don Guillermo Herrero M. Azcoitia. Se había invitado incluso a la esposa del general Franco, doña Carmen Polo, que en un principio confirmó su asistencia, pero otras obligaciones justificaron su ausencia, como suelen hacer los políticos de hoy día, que jamás se niegan a presidir un acontecimiento y siempre al final envían a un subalterno para sustituirlo, alegando compromisos inexcusables de última hora.

La ausencia de la esposa del jefe del Estado no deslució el acto, al que pudieron asistir varios miles de personas. Autillo en aquella época tenía unos 450 habitantes y los lugares comarcanos estaban también muy poblados. Se trajeron vírgenes de otros muschísimos sitios para acompañar a la imagen autillana, la de Abarca uno de ellos. Se pusieron arcos enramados en varios puntos del pueblo, uno de ellos en frente de la casa de Casañé, otro a la entrada de la iglesia de Santa Eufemia. También se mandó imprimir una estampita conmemorativa, que hoy muchos autillanos guardan en sus cajones como un tesoro. A la virgen los autillanos le pagaron por cuestación popular una magnífica corona, y hasta hubo fieles que se desprendieron de una piedra preciosa de su anillo para adornar su corona.

Hace muchos años me contaron una anécdota que no puedo reprimir plasmarla por escrito por su naturaleza chusca. Como dijimos, no hubo casa autillana que no recibiera invitados a los que había que agasajar con lo mejor que se tenía. Pero una familia humilde tenía serios problemas para dar de comer a tanto forastero con buen apetito, y se les ocurrió una idea genial, muy del inagotable ingenio autillano. Pusieron un pollo cocinado en la mesa y los autillanos alegaron que con tanta fiesta no había quien comiera, pues ya venían saciados del bar. Al ver que los anfitriones no comían, los invitados no se atrevieron a comer nada más que un poquito, y dicen que con un solo pollo hubo para todos y aún sobró para el día siguiente.


                                La virgen del Castillo cruzando por debajo de un arco enramado


La virgen a la salida de la iglesia, también enramado, se aprecia la presencia de una banda de música vestida de gala. las hijas de María pusieron una pancarta en honor a su prelado.


            Arco a la altura de la casa de Casañé, en la encrucijada principal de calles del pueblo.


         Otro detalle del mismo arco, se aprecia el gentío de fondo paseando por la calle sin asfaltar.




Don Andrés Moro Gallego (Saldaña, 1905-Palencia, 1970) fue un músico y folklorista español. Compositor de nuestro himno, que todo buen autillano conoce perfectamente, o en el peor de los casos lo tararea. En el Conservatorio de Madrid continuó el estudio de la música, realizando una brillantísima carrera, sobresaliendo en piano. Comenzó a trabajar con las Compañías Líricas, y en 1941 ingresó por oposición en el Cuerpo Nacional de Directores de Bandas de Música, siendo titular de la de Palencia desde 1944, que dirigió durante 28 años. Fue También profesor de Música de la Escuela-Hogar del Instituto "Jorge Manrique". Entre su producción musical destacan:
  • la zarzuela "En el Valle",
  • el sainete "La hija de la portera",
  • piezas para bandas, "Por la Cruz a la luz",
  • "Palencia también canta",
  • "Música popular saldañesa".



Otra imagen del maestro don Andrés Moro. Le agradecemos la gentileza de cedérnoslas a su sobrina doña Isaura Torres, saldañesa como su tío, antigua concejala del pueblo en los años 60.


Partitura manuscrita de nuestro himno a la virgen del Castillo, obra del maestro Moro, como se puede leer arriba. (Pincha aqui para ver el himno)


                                   Segundo folio de la partitura.


                                                      Tercer y último folio de la partitura.


 Nos llama la atención que el original se escribió en el dorso de un calendario de Piensos Biona, como se puede ver, un ejemplo de reciclaje y aprovechamiento de los aquella época.



Detalle actual de la Corona de la Virgen y del Niño



Por Marcial Castro.