4 de febrero de 2015

El gario de los cojones



Si buscamos la palabra "gario" en el diccionario de la RAE nos dirá en su segunda acepción "2. m. Cantb., León, Pal., Seg. y Vall. Instrumento para beldar". Es curioso que esta palabra se emplee en una estrecha franja castellana de norte a sur desde Cantabria a Segovia, pasando por Palencia y Valladolid.

Siempre me hizo gracia este instrumento con su curioso nombre. Recuerdo que me contaron que cierta vez un autillano, cuyo nombre omito, de fuerte carácter y famoso por su severidad en la eduación de sus hijos, se enteró de que por negligencia de uno de ellos se le habían escapado las mulas (o algo así), y cuando se enteró el padre le dijo al hijo: "hijo ... ponte bien que te pego un gariazo", y así lo hizo en las espaldas del mozo. Se conoce que no era su intención dañarle en demasía con un golpe mal dado.

Me contaron también, a modo de chiste, que hace muchos años volvió al pueblo un emigrante que residía en la ciudad y regresaba para hacer una visita al lugar que le vio nacer. Volvía bien vestido, de estreno y para impresionar, como hacían los vereaneantes de antaño, y se encontró con un gario en el suelo de la era. Él, dándoselas de fino y de que ya había olvidado sus humildes orígenes, preguntó en voz alta y con fino y afectado acento urbano: "¿Qué es esta cosita, qué es esta cosita?" y la pisó con desprecio por el lado de la pala, por lo que el mango se elevó y le fue a dar en todos los morros provocando la risa general de los allí presentes. El veraneante solo tuvo tiempo a decir "¡Me cagüen el gario de los cojones!".




























Garios de la colección de objetos populares autillanos de Vidal Serna



Por Marcial de Castro