11 de febrero de 2014

Insultos entre los pueblos comarcanos


Es curioso comprobar que muchas veces un insulto que se dirige de forma genérica a todos los miembros de una localidad o un colectivo no es objeto de deshonra para quien lo recibe, sino a veces muy al contrario, una forma aceptada de identificación grupal. Me explico… no es considerado un insulto llamar “chicharrero” a un tinerfeño, “culipardo” a un natural de Marmolejo (Jaén), o “botijero” a un nacido en Dueñas (Palencia). Seguramente muchos de estos apelativos comenzaron como insultos entre pueblos vecinos, y al final lo aceptaron como otra forma de gentilicio.

A un oriundo de Autillo se le dice: "Autillano pata de marrano". La razón no es otra que realizar un fácil rimado.

A un natural de Fuentes de Nava se le dice “legañoso”.

A un nacido en Villarramiel se le llama “pellejero” y no te devolverá el insulto, todo lo contrario. La razón es que este pueblo tuvo una pujante industria dedicada al cultivo que lo hizo famoso desde al menos el siglo XVIII, y hasta ahora que siguen con ello.

A un nacido en Abarca se le llama “raposo”. Quizás les venga de que sus señores feudales, los Osorio, llevaban en su escudo un lobo pasante, y para un comarcano no era difícil confundir un lobo con un raposo.

A los de Villaumbrales se les llama “chocheros” por sus vecinos de Becerril.

Y a los de Frechilla, ¿es que aún no se ha inventado un buen insulto para ellos? No lo veo justo.


(Si conoces otros apodos basados en el lugar de nacimiento de otros pueblos de Palencia, hazlo llegar a través del correo que aparece en la pestaña CONTACTO y los publicaremos)


Por Marcial de Castro