11 de febrero de 2014

Cada pueblo tiene su historia o su dicho




Cuentan que cierta vez se encontró un perro de Guaza (pueblo situado a una legua de Autillo) con otro de la villa de Herrín, justo en la línea divisoria de ambos pueblos. El perro de Guaza llevaba en la boca una torta y el perro de Herrín se moría de puro hambre por ella, por lo que le preguntó:

-Oye ¿tú de dónde eres? A lo que le respondió: -

-¿Yo? de Guaaaaaza, mientras se le caía la torta que llevaba en la boca al suelo.

El perro hambriento vio su gran oportunidad y le dijo:

-Yo de Herrrrrrrrrín, mientras clavó sus fauces en la torta y se la llevó corriendo.

Desde entonces se dice “Guaza abre la bocaza y Herrín hinca el dientín”. Y que sirva de moraleja.

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Cuentan que en el pueblo de Boada había un alcalde muy ufano al que nada se oponía a su paso ni a sus deseos. El día de la fiesta del pueblo llevaba, como es costumbre, la vara de mando que acreditaba su cargo municipal, pero bien visible para que no hubiera dudas. La portaba con tanta seguridad y galanura, que al intentar entrar por puerta de la iglesia para presidir la ceremonia religiosa, no se dio cuenta de que la llevaba atravesada y se chocó con las jambas de la entrada, haciendo el ridículo ante los vecinos que no perdían detalle.

Desde entonces se dice “Te atraviesas como el alcalde de Boada” cuando alguien se interpone en tu camino y no te deja avanzar, creando una situación ridícula o incómoda.

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Cuentan que en la villa de Mazariegos (dos pueblos más allá de Autillo en dirección a Palencia) había un herrero que compaginaba su oficio con el de alguacil del pueblo. Cierto día alguien le entregó un oficio (en derecho se dice de las diligencias que se practican judicialmente sin instancia de parte, y de las costas que, según lo sentenciado, nadie debe pagar, aunque creo yo que aplicable a cualquier papel de carácter oficial) con la intención de que entregase dicho oficio al alcalde del pueblo. Como el herrero veía que tenía aún tiempo suficiente para acabar lo que estaba haciendo en la herrería, siguió trabajando, pero se le pasaron las horas y se le olvidó completamente su entrega, de donde se dice “eres como el herrero de Mazariegos que de tanto machacar se le olvidaron los oficios”.



Los de Mazariegos dicen que debía entregar el oficio en la estación de tren para que lo llevasen a la Diputación de Palencia y se le pasó el tren sin que él hiciese la entrega. Tanta importancia le dan al herrero que hasta tiene un monumento en la plaza del pueblo. Se aplica el dicho cuando realizas una tarea muy repetitiva y sencilla, y de tanto repetirla se te olvida cómo hacerla. Lo más curioso es que cuando estaba estudiando en la Universidad de Valladolid, cierta vez me encontraba en una tienda de papelería justo en frente de la Facultad, cuando a la dependienta se le olvidó la mecánica de algo que solía hacer con frecuencia y dijo en voz alta: “Me parezco al herrero de Yanguas que de tanto machacar se le olvidó el oficio”. Se refería a Yanguas de Eresma (Segovia), donde un herrero/alguacil se fue a Madrid a entregarlo y se le olvidó llevarlo consigo a la corte, por lo que su largo viaje fue en vano. También este pueblo tiene su correspondiente monumento. Yo que soy muy despistado seguro que un día me hacen uno en casa.

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Autillo también tiene su historia, pero le falta ponerle un monumento, me refiero al gallego que propuso al pueblo unir la torre a la iglesia, que no repito por haberla escuchado y repetido mil veces, y porque Poli lo cuenta con mucha más gracia en televisión y tenemos un enlace en este blog donde lo puedes escuchar.

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Para terminar haremos una pequeña recopilación de consejos y dichos aplicados a diferentes pueblos comarcanos a Autillo que el visitante siempre debe tener muy en cuenta:


A Meneses, pocas veces, y lleva pan porque no te lo dan.

A Villerías pocos días.

A Boada ni poco, ni mucho ni nada.

A mal pintar a Paredes (de Nava) a casar, que se dice cuando tienes dificultad para encontrar un buen novio/a cualquiera de este pueblo te puede venir bien.

No olvidar que Montealegre de Campos es el pueblo de las tres mentiras, porque ni tiene monte, ni es alegre ni pertenece a Campos, pues está al borde del páramo dominando la campiña.


Por Marcial de Castro