9 de noviembre de 2013

La fábrica de Abarca de Campos será un espacio para eventos con 'spa' y hotel


El abogado palentino Fernando González, que reside en Madrid, hará primero un restaurante.




Fotos: Julio Prieto


De fábrica de harinas a centro de arte, y de centro de arte a un hotel rural con restaurante y ‘spa’. Esta es, a grandes rasgos, la evolución desde 1979 de la harinera ubicada en la primera esclusa del ramal de Campos del Canal de Castilla. El edificio, construido en el primer tercio del siglo XIX, se dispone a vivir una nueva etapa como espacio para eventos, que tendrá como principales reclamos un restaurante, un hotel rural y un ‘spa’, aprovechando el agua que cruza por debajo.

Si el galerista vallisoletano Evelio Gayubo promovió la etapa como centro de arte, la nueva la lidera un abogado palentino, Fernando González González, nacido en Villota del Duque (pedanía de Loma de Ucieza) hace 51 años. Presidente y fundador del bufete IURE Abogados, de Madrid, y promotor de espacios similares a los que quiere crear en Abarca, como La Capilla de Brihuega, en Guadalajara, ha adquirido el histórico edificio –lo descubrió hace ocho años– para poner en marcha «unas instalaciones donde desarrollar eventos», según ha asegurado este jueves. La palabra eventos, puntualiza, abarca desde acontecimientos familiares (bodas, comuniones, bautizos), desfiles de moda, presentaciones de todo tipo de productos o reuniones corporativas, entre otros actos, sin olvidar la dimensión cultural, como representaciones en directo de teatro e incluso de óperas. Fernando González se muestra convencido de que «una vez que el centro entre en funcionamiento, las posibilidades que tendrá son muchas».

Un equipo de tres arquitectos, formado por Miguel Peña, Adam Bresnick y José Antonio Salvador, está redactando el proyecto, que prevé presentar en las próximas semanas. No obstante, Fernando González señala que la idea es crear el espacio en dos fases. La primera, que se prevé abrir el próximo verano, incluye la habilitación de un restaurante en la planta baja. La segunda, con el horizonte de 2015, contempla la creación de un ‘spa’ en una dependencia de la planta baja por donde circula el agua del Canal de Castilla y un hotel rural con 24 habitaciones en las plantas superiores. Aún quedan dos plantas, que se mantendrán como museo de arqueología industrial, ya que allí se conserva en muy buen estado la maquinaria de la harinera, que dejó de funcionar como tal en 1979.

El promotor calcula que la inversión que será necesaria para poner en marcha el proyecto es de dos millones de euros para las dos fases. Fernando González destaca que uno de los atractivos del centro será el ‘spa’. «Los cuatro elementos, el agua, el aire, el fuego y la tierra, se mostrarán en estado puro», aseguró. El promotor se encuentra ilusionado con el proyecto. «No lo hago por la caja, sino por la ilusión», señaló.

El edificio se encuentra, en su opinión, en un «estado saludable, aunque con heridas, que se van a quedar ahí», puntualiza.

El edificio tiene una superficie de 2.500 metros cuadrados, aunque ahora solo se va a actuar en la planta baja, que tiene casi 700 metros cuadrados. El arquitecto Miguel Peña, que este jueves ha visitado la fábrica, aseguró que la «estética industrial austera que conserva el edificio se respetará en la intervención que se lleve a cabo». «Agradable, austero y singular». Así define la fábrica, con espacios más interesantes, como la dependencia donde el agua pasa por debajo, que permite «oír y sentir los sonidos».

Noticia extraída del diario El Norte de Castilla.